25 oct. 2018

CRÓNICA NEGRA DE UN PUEBLO



Unos meses antes de que el caso prescribiera en 2009, Macastre volvió a ser escenario de otro tétrico hallazgo. En un paraje agreste próximo a un área residencial, a unos 10 kilómetros del casco urbano, una alimaña extrajo una pierna. Era el cuerpo desnudo de una joven asesinada a golpes, a la que le habían aplastado la cabeza. La inaccesibilidad del terrero hizo pensar que, quien la sepultó, conocía perfectamente el emplazamiento. Un trozo de sujetador condujo a la identificación de la víctima. Se trataba de Leidy V. M., una colombiana de 17 años, que había desaparecido de una población próxima.Algo similar había ocurrido a principios de 2001 cuando un trabajador revisaba los contadores de luz en unas viviendas de dicha localidad. De pronto halló una bolsa de plástico en cuyo interior había un cráneo y varios huesos más. El estudio forense determinó que habían sido cortados con una sierra u otra herramienta de parecidas características. Otra muerte sin aclarar.  Empezó a hablarse de un descuartizador. Incluso de un asesino en serie, dados los crímenes ocurridos por allí. Todo un puzle sangriento.El nombre de esta localidad valenciana está escrito con letras mayúsculas en la historia negra de España. Un pequeño municipio de unos 800 habitantes en la época que sucedieron dichos sucesos. El alcalde de entonces, Vicente Romero, que rigió su destino durante 20 años, se lamenta de la situación: “El pueblo se encuentra molesto porque nos sacan en la tele cuando pasa algo malo. Lógicamente tienen que acordarse de estos hechos que no están cerrados. Ya nos gustaría que alguien explicase lo que ocurrió aquí. Y que todo el mundo se quedara tranquilo”.El balance de los años 1988 y 1989 fue aterrador. Además de las tres víctimas citadas, en la Comunidad Valenciana desaparecieron otras chicas de edad similar y de las que no se ha vuelto a saber nada.

24 oct. 2018

Yéremi Vargas: Una década sin encontrar al culpable



Diez años se ha mantenido abierto el caso de Yéremi Vargas, que tenía diez años en el momento de su desaparición en Vecindario (Gran Canaria) el 10 de marzo de 2007. El pasado 27 de octubre, el juez que llevaba el caso decretó que se archivase el sumario y puso fin al procedimiento en contra Antonio Ortega, conocido como El Rubio, al entender que no existe ningún indicio que le implique a él ni a ninguna otra persona en el suceso.
Ortega fue detenido en julio de 2016 como principal sospechoso del secuestro y la muerte del pequeño después de que El Rubio hubiese alardeado ante otros presos de saber qué le había pasado a Yéremi. Sin embargo, el juez afirma que esto no deja de ser “meras afirmaciones” y que las diligencias que se practicaron tras el interrogatorio de Ortega no han confirmado dichas acusaciones.
Durante los diez años de investigación han aparecido varias hipótesis que han resultado ser falsas. En algunos momentos se pensó que alguien de una vivienda cercana pudiese haber raptado al pequeño, o también que se tratase de un caso de tráfico de órganos, hasta llego a barajarse que tres pederastas escoceses que estuvieron en la isla cuando el niño desapareció tuvieran relación con el caso. Sin embargo, por el momento, el suceso sigue siendo una incógnita.

Sin detenidos en el caso de la viuda del presidente de la CAM

Viernes, 9 de diciembre de 2016. Un empleado del concesionario Novocar en Alicante encuentra el cuerpo de María del Carmen Martínez, de 72 años, junto a su coche, un Porsche Cayenne. La mujer había recibido dos disparos a quemarropa en la cabeza. Martínez era la viuda Vicente Salas, quien había sido presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y una conocida figura de la alta sociedad alicantina. Según la policía, el arma homicida fue una pistola de principios del siglo XX con balas modificadas artesanalmente. Sin embargo, el revólver aún no ha sido hallado.
El único sospechoso del asesinato es Miguel López, uno de los yernos de la fallecida, que regentaba el concesionario propiedad de la familia donde se encontró el cuerpo de la mujer. La hipótesis policial sostiene que López ensayó el asesinato de su suegra cuatro días antes en el mismo lugar donde pensaba tirotearla. Pretendía evitar así que la matriarca cediese a su primogénito, Vicente Jesús Sala, el control de Samar Internacional SL, una multinacional del sector del plástico que era la más importante de las empresas del grupo familiar.
López sigue en libertad aunque se mantiene abierta la investigación por asesinato y tenencia ilícita de armas. El sospechoso pasó 39 días en prisión preventiva, pero fue excarcelado tras pagar una fianza de 150.000 euros. Un año después del suceso, el caso sigue todavía en fase de instrucción. La investigación policial aporta una veintena de indicios incriminatorios en contra de López, pero ninguna prueba directa.

Doble crimen en el pantano de Susqueda


Paula Mas y Marc Hernández, de 21 y 23 años, se disponían el pasado 24 de agosto a hacer una excursión en kayak por el pantano de Susqueda (Girona). Para ir eligieron el Opel Sa
A los pocos días de la desaparición, el 27 de agosto, un grupo de motoristas encontró el kayak de la pareja semihundido, con tres grandes piedras en el interior. Al día siguiente, el coche de la joven apareció sumergido en el pantano. El vehículo tenía una piedra en el pedal para que se hundiera. Un mes después, el 26 de septiembre, los Mossos encontraban el cadáver de Paula Mas atrapado entre las rocas, y a unos metros el de Marc Hernández, que llevaba una mochila repleta de rocas. Los dos estaban desnudos y presentaban signos de violencia. Llevaban 33 días desaparecidos.
La hipótesis principal de la investigación es que los jóvenes se encontraron probablemente con unos desconocidos, que los mataron y arrojaron al embalse cargados de piedras para intentar que los cuerpos de la pareja no llegaran a encontrarse.

phira de ella, al ser más grande, ya que planeaban dormir en el vehículo. Sobre las dos o tres de la tarde, pararon en el restaurante La Parada del Pasteral en Cellera de Ter donde preguntaron a su dueña, cómo se llegaba al pantano. Nunca más se volvió a saber de ellos. 

23 oct. 2018

ACAMPADA MORTAL



Un pastor se sorprendió al ver que su cabaña, donde guardaba los aperos, había sido forzada. Una vez en el interior halló el cadáver de una chica. Al tiempo, a 400 metros de distancia, apareció otro correspondiente a un muchacho. Y después, en un arroyo, un occiso de otra joven a la que le faltaban un pie y una mano.
Existían huellas de una cuarta persona en la caseta y alrededores. Alguien que probablemente los condujo hasta allí. Y que, por supuesto, conocía esa sierra escarpada y traicionera.
Las autopsias no fueron concluyentes y las pesquisas incompletas, por falta de medios de aquella época, lo que condujo a conclusiones dispares. Entre las hipótesis que circularon se habló de que la muerte de Rosario pudo ser por inmersión en agua dulce. Un líquido sanguinolento en sus orificios nasales así parecía señalarlo.
La Policía se inclinaba más por una intoxicación de algún veneno poco conocido que no dejara rastro alguno en el cuerpo. Quizá beleño, lo que provocó una intoxicación mortal de la pareja de novios. La otra chica huyó despavorida ante tales visiones angustiosas.
Circuló otra teoría según la cual Rosario y Francisco habrían sufrido una muerte lenta en la que se les habría obligado a tomar drogas, mientras que Pilar habría sido descuartizada posteriormente.
El cuerpo mutilado de ésta fue lo que creó mayores dudas. Aunque había quienes achacaban tal carnicería a animales carroñeros, el Instituto Nacional de Toxicología confirmó los resultados del primer informe realizado en la clínica forense de Valencia: la pierna de la chica fue cercenada con una sierra mecánica. El cadáver había sido desmembrado, seccionándole un pie y una mano.
Jornadas después de tan extrañas muertes apareció una mano, al parecer de mujer, sobre un banco situado junto a una marquesina de una parada de autobuses en Valencia. Al día siguiente una señora encontró un pie amputado, supuestamente de Pilar, en el interior de un contenedor de basuras en la calle Alcàsser, también en la capital valenciana. Había sido cortado unos seis centímetros por encima del tobillo.
Hubo una llamada a Protección Civil comunicando que habían visto arrojar un bulto grande en donde apareció dicho resto humano. El anónimo denunciante facilitó incluso el nombre del sospechoso, que fue detenido e interrogado por la Guardia Civil. Negó cualquier relación con las extrañas muertes y quedó en libertad por falta de pruebas.
El hecho de que las víctimas fueran hijos de familias humildes y desestructuradas contribuyó a que el caso no tuviera el eco periodístico necesario y se fue diluyendo en el olvido con el paso del tiempo. Los padres no pudieron conseguir que se realizaran después nuevas autopsias y análisis de ADN. Resultaba más fácil echarle la culpa al consumo de plantas alucinógenas, pese a que los médicos no detectaron rastros de estupefacientes en sus organismos. Faltó presión social y mediática para darle una vuelta de tuerca a la investigación.
Los hechos se remontan a inicios de 1989. Francisco Valeriano Flores, de 14 años, su novia Rosario Gayete Moedra, de 15, y su amiga Pilar Ruiz Barriga, de la misma edad, salieron de excursión al monte de Catadau, en Valencia. Llevaban una tienda de campaña con la intención de hacer camping. Nadie volvió a verlos.
Cinco días más tarde se descubrió en su cobertizo el primero de los cuerpos. Estaba tumbado sobre la cama y no mostraba signos de violencia. El pastor creyó que la chica estaba dormida, por lo que la tocó con un pie. Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que no se movía.
Tras el funesto hallazgo cundió la alarma y se emprendió una intensa batida por el bosque sin resultado alguno. Casi a los tres meses otro vecino, que andaba buscando espárragos, encontró en las proximidades al adolescente, en avanzado estado de descomposición. Estaba boca abajo, entre unos arbustos, y parecía haberse desplomado. Presentaba aspecto de muerte natural. 
A finales de mayo dieron con los restos de Pilar. Estaba a nueve kilómetros del lugar de los hechos. Yacía en una pequeña acequia, junto al río Magro, en el término municipal de Turís. Tenía la cara desfigurada, por lo que sus familiares no pudieron reconocerla. Había sido cuarteada y le faltaban un par de extremidades.
Las investigaciones se incrementaron ante lo que parecía un crimen múltiple. El chaval guardaba en el bolsillo el billete de autobús para llegar hasta Catadau. Terminaron su mortal viaje 30 kilómetros más adelante, en Macastre. La tienda de campaña estaba sin montar, ni siquiera sacada de su funda. Con el frío y el temporal debieron preferir resguardarse en una cabaña. Existían huellas de una cuarta persona en la caseta y alrededores. Alguien que probablemente los condujo hasta allí. Y que, por supuesto, conocía esa sierra escarpada y traicionera.
Las autopsias no fueron concluyentes y las pesquisas incompletas, por falta de medios de aquella época, lo que condujo a conclusiones dispares. Entre las hipótesis que circularon se habló de que la muerte de Rosario pudo ser por inmersión en agua dulce. Un líquido sanguinolento en sus orificios nasales así parecía señalarlo.
La Policía se inclinaba más por una intoxicación de algún veneno poco conocido que no dejara rastro alguno en el cuerpo. Quizá beleño, lo que provocó una intoxicación mortal de la pareja de novios. La otra chica huyó despavorida ante tales visiones angustiosas.
Circuló otra teoría según la cual Rosario y Francisco habrían sufrido una muerte lenta en la que se les habría obligado a tomar drogas, mientras que Pilar habría sido descuartizada posteriormente.
El cuerpo mutilado de ésta fue lo que creó mayores dudas. Aunque había quienes achacaban tal carnicería a animales carroñeros, el Instituto Nacional

20 oct. 2018

Los pies de la Columbia Británica


En 2007, la costa del estrecho de Georgia, en la Columbia Británica canadiense, empezó a recibir unos extraños visitantes: pies humanos. Las extremidades llegaban a la orilla separadas del cuerpo, pertenecían tanto a hombres como a mujeres y estaban dentro de zapatillas o zapatos variados, sin que se encontrara nada más a su alrededor.
En los siguientes tres años aparecieron unos doce pies en la zona, incluidos cuatro en el estado de Washington, ya en Estados Unidos, sin que se pudiera encontrar una explicación. Se especuló con que pertenecían a víctimas del tsunami que arrasó el Sudeste asiático de 2004, arrastradas por las corrientes marinas, o que sus dueños habían sido asesinados por un psicópata. Al final, en 2012, el forense de la Columbia Británica afirmó haber identificado a varias de las víctimas, que se habían suicidado tirándose desde un puente sobre el río Fraser en Vancouver.

13 oct. 2018

El caso Taman Shud


Este último mes, Internet ha estado obsesionada con 'Making a murderer', una docuserie de Netflix sobre el caso de Steven Avery, condenado por el asesinato de Teresa Halbach en 2005. La serie sostiene que hay dudas sobre la culpabilidad de Avery, y si éstas pudieran concretarse, eso querría decir que la muerte de Halbach estaría aún sin resolver.
De todos modos, hay un hombre cumpliendo condena por ese asesinato, así que no es exactamente un caso sin resolver. No obstante, hay unos cuantos misterios que merecen su propio documental, casos que no pudieron cerrarse en su momento y que, en algunas ocasiones, no han sido tratados por el cine ni la televisión. Y no, la desaparición de la mujer de Robert Durst, contada en 'The Jinx', parece ya resuelta. A los lectores de Stephen King, este caso puede recordarles a su novela corta 'Colorado Kid', pues arranca con la aparición de un hombre muerto en la playa de Somerton, cerca de Adelaida Australia
Meses después, se descubrió que ese papel pertenecía a un libro de poemas, 'Rubaiyat', de Omar Khayam, que apareció en el asiento trasero del coche de un hombre que no estaba relacionado con el difunto y en cuya última página alguien había escrito un montón de letras que parecían formar parte de algún código. Pero nunca se ha conseguido confirmar si lo eran, o quién era aquel hombre de la playa de Somerton. Las investigaciones dieron más vueltas, llegándose a hipotetizar que la víctima era un espía, pero sin resultar en nada concreto.

, el 1 de diciembre de 1948. Iba vestido y en sus bolsillos llevaba un billete de tren sin usar, un billete de autobús, chicle, un peine, cigarrillos y un pedazo de papel en el que aparecía la expresión "tamám shud", que en farsi quiere decir algo parecido a "terminado". No llevaba nada encima que pudiera identificarlo.

12 oct. 2018

La leyendade hada Pressina y el reyElinas






No hacía mucho tiempo que el rey Elinas de Albania, tierras que hoy conocemos como Escocia, se había quedado viudo. Consolaba desde entonces su tristeza cazando en soledad sin albergar esperanzas de encontrar el amor de nuevo. Cierto día ocurrió que se acercó a una fuente para beber y allí encontró a una bella mujer que entonaba un canto igual de bello. Su nombre era Pressina y resultó ser un hada. El rey se enamoró en ese mismo instante de ella y le pidió matrimonio. Ella aceptó con una única condición: “No has de visitarme cuando esté dando a luz”, le dijo a su futuro esposo.
El rey y el hada se casaron y pasado un tiempo llegó el momento tener descendencia. De un solo parto nacieron tres hijas a las que luego llamarían Melusina, Melior y Palatina.
Pero sucedió que fue tan grande la alegría del rey que, olvidando la condición impuesta, entró en los aposentos de su reina justo en el momento en el que bañaba a sus recién llegadas hijas. Pressina enfurecida desapareció llevándose consigo a los bebés y se escondió en una isla desde la cual podía verse Albania. No quería olvidar la traición de su esposo ni que sus hijas crecieran sin saber que por culpa de su padre la felicidad familiar ya no formaba parte de sus vidas.
Como era de esperar, Melusina y sus hermanas odiaron a su padre en cuanto tuvieron uso de razón y planificaron su venganza en secreto. Habían ya cumplido quince años cuando finalmente secuestraron al rey y lo encerraron en lo más alto de la montaña Brandelois.
Pero la reacción de su madre no fue la que esperaban cuando, eufóricas, le contaron lo que habían hecho. Pressina montó en cólera y se enfadó sobre todo con Melusina, a la que consideró principal responsable, y la convirtió de cintura para abajo en serpiente condenándola además a vagar así por el mundo hasta que algún hombre quisiera casarse con ella bajo la condición de que no habrían de verse nunca en sábado.
Lo que ocurrió después con Melusina es otra historia.

8 oct. 2018

El Arroyo de la Degollada



Transcurrían los primeros días desde que Toledo fue reconquistada por el ejército de Alfonso VI, cuando sus calles eran continuamente patrulladas por soldados y jinetes. La misión que tenían encomendada era la de vigilar los lugares más recónditos de Toledo para evitar cualquier posible intento de rebelión de los musulmanes, así como controlar los núcleos judíos y mozárabes, que no inspiraban confianza a los nuevos amos de la ciudad. Entre los que patrullaban aquellos días se hallaba don Rodrigo de Lara, un caballero que había destacado en la conquista de la ciudad tanto por su valor como por el respeto mostrado hacia los derrotados. Con una juventud insultante, y una admirada templanza, recorría las calles a lomos de su caballo con porte orgulloso y decidido.
Un día, en los alrededores de donde hoy se levanta la iglesia de San Cipriano, alzó la vista hacia un ajimez y quedó gratamente sorprendido por la presencia en él de una hermosa y joven morita que se asomaba fijando su mirada en el joven guerrero. Prendado de tan bella visión no tardó el enamorado caballero en volver a pasar una y otra vez bajo aquel ajimez. Desde aquel momento no cesó nuestro seducido protagonista de rondar por aquel callejón, atraído por aquella joven musulmana, hasta lograr que una noche, a través de la celosía, le dijera su nombre y le diera una cita para el día siguiente, y así poder hablar a salvo de miradas indiscretas. Con el tiempo las reuniones entre Rodrigo y Zahira, que así se llamaba la sarracena en cuestión, fueron haciéndose más frecuentes, a la vez que en sus corazones iba floreciendo un amor intenso y puro. Pero su credo religioso era diferente, y aquello parecía un obstáculo insalvable para manifestar en público sus sentimientos.
No sufras, Rodrigo decía Zahira, pues cuando era niña una esclava me habló de las bondades de la religión del Crucificado, y en mi mente brotó la idea de abrazar el cristianismo.
Rodrigo, tan confuso como ilusionado, contestó:Parece que el Señor me ha elegido para acercarte a Él, hermosa Zahira.
Estoy segura de ello, y como prueba de ello te pido que a partir de hoy me llames Casilda. Como aquella santa de mi linaje que tanto padecimiento alivió a los prisioneros que sufrían en los calabozos de su padre.
¿Estás segura de cuanto me estás diciendo? insistió el joven caballero-.
Tan segura como que te amo. Por ti soy capaz de hacer cualquier cosa siempre y cuando no atente contra mi honra. Incluso llegaría a perder la vida por Cristo o por ti. Rodrigo, ¿me juras que respetarás mi honor si huyo contigo?.
Te doy mi palabra de caballero cristiano, querida Casilda.
Pues no queda nada por hablar. Hagamos los preparativos para la evasión.
Y decidido esto comenzaron a proyectar los planes de huida para llevar a cabo sus sueños. El plan era extremadamente sencillo; escaparían hasta el cercano castillo de San Servando, y allí un sacerdote ya prevenido bautizaría a la musulmana para después unirlos en cristiano matrimonio.
No tuvieron que esperar mucho los jóvenes para desarrollar el ansiado proyecto, pues al día siguiente las circunstancias parecían presentarse propicias con la partida del padre de ella a tierras del sur. Rodrigo fue a buscar a Zahira, quien ya hacía buen rato que aguardaba con impaciencia en la puerta de su casa oculta tras amplios ropajes. La joven montó a la grupa del caballo asiéndose a la cintura del caballero, que espoleando a su corcel le hizo emprender veloz galope hacia el puente de Alcántara. Cuando se aproximaban al torreón escucharon una voz que se dirigía a ellos:
¡Alto ahí!. ¿Quién va? –preguntó el centinela, que era quien les hablaba-.
¡Dejad paso al capitán Rodrigo de Lara!.
El vigilante, que le reconoció al instante, dejó paso libre a la pareja mientras en lo alto del torreón se escuchaban las voces de los soldados que mantenían animada charla. La pareja continuó su marcha dirigiendo su andadura hacia el cercano castillo de San Servando, pero cuando estaban a punto de llegar se presentaron ante ellos dos jinetes musulmanes que escondidos por aquellos montes se dedicaban al saqueo de los viandantes. Cerrándoles el paso, y con sus alfanjes en alto, gritaron:
¡Detente donde estás, cristiano, y aligera el peso de tu caballo dándonos tu dinero y todo lo de valor que portes!.
Y dándose cuenta enseguida de que la acompañante de Rodrigo era musulmana, y sospechando que se trataba de un rapto, gritaron con rabia:
¡Maldito cristiano!. ¡Suelta inmediatamente a esa mujer que llevas presa o este mismo será el lugar de tu muerte!.
A lo que Rodrigo contestó:
¡Antes la muerte que ver a mi amada en vuestras sucias manos!.
Y clavándole las espuelas a su corcel emprendió veloz huida a rienda suelta por el camino que rodea al valle toledano perseguido por los dos moros. Viéndose Rodrigo acorralado por sus perseguidores opta por lanzarse por un terraplén que desembocaba en el cauce de un pequeño arroyo, pero no había llegado a éste cuando un salvaje golpe de alfanje alcanzó el cuello de la joven amada, que cayó del caballo exhalando un débil lamento. El cristiano, cegado por la furia, se revuelve rápidamente, y con su afilado acero logra enviar con pocos golpes a sus agresores junto a Satanás. Angustiado se aproxima a su amada, que yacía en el suelo mostrando todavía signos de vida. Pero la herida es mortal, y Rodrigo comprende que serían inútiles todos sus esfuerzos por salvarla. Sin dudarlo se quita el yelmo, toma agua del cercano arroyo, y vertiéndola sobre la cabeza de su agonizante amada exclama:
Cúmplase tu voluntad, amada Casilda. Mi corazón sufre por tu pérdida, pero mi alma se alegra por tu próxima reunión con Cristo. Ruégale por mi alma, que yo le suplicaré que nos permita volver a encontrarnos. Duerme, Casilda. Duerme el sueño de los bienaventurados.
Y tras recibir el bautismo, el alma de la inocente niña abandonó aquel joven cuerpo para gozar del sueño eterno. El desdichado amante, tras llorar desconsoladamente sobre el cuerpo sin vida de su amada, acude al puente de Alcántara pidiendo auxilio a los soldados. Éstos ayudaron a Rodrigo a llevar el cadáver de la joven mora a la cercana iglesia de San Lucas, donde al día siguiente recibió cristiana sepultura como era su deseo.
Todavía estaba fresco el recuerdo de este suceso cuando en el monasterio cluniense de San Servando recibía hábito de novicio Rodrigo de Lara, que recibió autorización de sus superiores para acudir todos los atardeceres a rezar en el lugar donde bautizó a Casilda, junto al arroyo que desde entonces es conocido en Toledo con el nombre de “El arroyo de la Degollada”.
Sobre Relato de Manuel Castaños
Acerca del Arroyo de la Degollada, y del Cerro del Bu, existen leyendas menos conocidas, pero no por ello menos ciertas o de menor encanto.
Lo cierto es que desde tiempos antiguos corre de boca en boca cierta noticia sobre un fraile que se arrojó desde el mencionado cerro tras haber degollado a una mujer junto al arroyo de funesto nombre. Y aunque nunca se supo el motivo del macabro suceso, siempre se creyó que el fraile puso fin violentamente a la vida de la mujer a la que amaba, aquella que no correspondía sus sentimientos, acabando luego con la suya propia. Tal conjetura se acentuó por la circunstancia de haber encontrado los dos cadáveres muy próximos, con signos que delataban con clara evidencia todo lo sucedido.
Tal vez este sea el motivo por el que el arroyo sea conocido con el nombre de la Degollada, mientras que el Cerro del Bu también es llamado “El Salto del Fraile”.



6 oct. 2018

Sheila Barrero



Sheila Barrero tenía 21 años. Estudiante de Turismo en Gijón (Asturias), también trabajaba los fines de semana de camarera en un bar de Villablino (León). Fue justo en el Puerto del Cerredo, frontera entre ambas provincias, donde su hermano Elías la encontró dentro de su coche la mañana lluviosa del 25 de enero de 2004. Estaba sentada en el asiento del conductor, con las manos colocadas sobre las rodillas y el abrigo enganchado en la puerta. Un fino chorro de sangre se deslizaba por su sien. Elías cerró la puerta del vehículo y llamó a la Guardia Civil.
El calibre con el que un asesino había acabado con Sheila era muy pequeño, poco común, pero en esta zona minera las escopetas, explosivos y armas modificadas de pequeño calibre eran muy poco habituales. La escena había sido modificada. La había parado en la carretera, por lo que tenía que ser alguien conocido. El asesino se había montado en el asiento trasero y la había disparado a la cabeza. Después movió su cuerpo al sitio del copiloto, trasladó el vehículo a la explanada que hay en el puerto y volvió a colocar a Sheila en el sitio del conductor.
Uno de los amigos, y expareja de Sheila, dio positivo en las pruebas de residuo de disparo. Pero una batalla química legal sobre si podía deberse a una transferencia dejó suelto al sospechoso tras ser detenido. En este caso, los agentes de la Guardia Civil confían en que la familia que ahora protege al sospechoso habl
e algún día.

La bibliotecaria Helena Jubany


A la bibliotecaria Helena Jubany la asesinaron envenenándola y lanzándola desde una azotea para que pareciera un suicidio. Era domingo 2 de diciembre de 2001, de madrugada, cuando un vecino de Sabadell se despertó al escuchar un golpe seco. No le dio importancia, pero al día siguiente el cuerpo de una mujer de 27 años estaba tendido en el patio interior de su edificio. Estaba desnuda, su ropa interior había sido prendida con unas cerillas mientras la tenía puesta. En la azotea, el resto de la vestimenta de la joven doblada y colocada. La familia Jubany denunció en seguida y hallazgo y denuncia se cruzaron, dando lugar a la rápida identificación del cuerpo.
Helena era una joven bibliotecaria y escritora de cuentos infantiles en lengua catalana, también era periodista y le encantaba la naturaleza. Formaba parte de un grupo de excursionistas de Sabadell. A la joven la habían intentado envenenar ya en otra ocasión, cuando alguien en un juego macabro le dejó un zumo con un anónimo que decía “tómatelo todo”. Ella lo ingirió y se sintió fatal, así que envió el resto a analizar y el resultado fue que estaba cargado de somníferos.
Ese anónimo señalaba ya a un grupo de personas que podían estar relacionados con el grupo de excursionistas, pero además es que en el edificio donde había aparecido el cuerpo residía una de esas compañeras, Montserrat. Ella, su novio y otra joven fueron detenidos por el asesinato de Helena. Sin embargo, en Montse recaían las principales sospechas y durante su estancia en prisión, tras escribir varias cartas y poemas que apuntaban a más participantes, se suicidó. En estos momentos, la familia del Montse apunta a su novio como autor intelectual de ambas muertes. Pero el caso aún sigue sin resolver.
El cadáver de Sheila Barrero apareció dentro de su coche, en el Puerto del Cerredo, en enero de 2004.



El triple crimen de Burgos



El 7 de junio de 2004, un matrimonio y su hijo de 12 años fueron asesinados a cuchilladas en su casa en Burgos. Salvador Barrio, de 53 años, recibió un total de 50 puñaladas, Julia dos Ramos, de 47, recibió 17 y el hijo de ambos, Álvaro, recibió 32 puñaladas.
La policía, después de descartar motivos económicos, empezó a sospechar de Rodrigo, el otro hijo de 16 años del matrimonio, al que su padre había llevado aquella misma noche al autobús que le llevaba a un internado de Aranda del Duero donde estudiaba. Rodrigo era un chico conflictivo, sus padres lo habían manifestado así en más de una ocasión y los vecinos estaban al tanto. Sin embargo, aunque Rodrigo fue detenido no tardó en ser puesto en libertad. Por un lado, no tenían pruebas suficientes para inculparle y por otro, no imaginaban a aquel chaval de 16 años cometiendo un "crimen perfecto el asesino solamente dejó una huella de su zapatilla y con tantísimo ensañamiento.
El crimen sigue sin resolverse.



Carmen Broto


Una afamada prostituta.
Carmen Broto Buil nació en Casa Pardina de Guaso en 1924, trasladándose pronto a Boltaña con sus tíos. Llegó a Barcelona como muchas otras muchachas pobres de su tiempo y trabajó como sirvienta, hasta que descubrió que de esa forma jamás dejaría atrás su pasado lleno de privaciones.
Se dedicó entonces a la prostitución, frecuentando algunos salones y bailes donde entró en contacto con personajes como Ramón Pané, que le ayudó a montar uno de sus pisos y que le pasó durante un año y medio una cantidad fija al mes, o Juan Martínez Penas, el empresario gallego del teatro Tívoli, que vivía en el hotel Ritz y la utilizó como coartada para enmascarar su homosexualidad.
Poco a poco se fue vinculando con muchos hombres de la alta sociedad, algunos de los cuales pasaron a ser sus protectores, y al final de su vida estaba muy bien relacionada, habiéndose hecho con una pequeña fortuna y una hermosa colección de joyas. Pero Carmen era una mujer confiada, por lo que no se recataba en lucir sus alhajas cuando salía a divertirse con los hombres que eran la base de su negocio o con sus amigos. Entre estos últimos estaba Jesús Navarro Manau, un joven apuesto por el que sentía debilidad y que sería uno de sus asesinos. Navarro Manau, de ambigua sexualidad y muy dado a la “vida alegre”, era hijo de Jesús Navarro Gurrea, un delincuente profesional fichado como espadista esto es, especialista en abrir puertas y cajas fuertes con llaves falsas, así como por otros actos delictivos. Este último ideó un macabro plan cuyo objetivo no era solo el de sustraer las joyas de Carmen Broto, sino que ella los condujese a Martínez Penas para robarle también a él. Luego matarían a la joven, la harían desaparecer y sobre ella recaerían las sospechas. El plan1​ incluía emborracharla, golpearla y enterrarla en un huerto de la calle Legalidad, puesto que era habitual que, de tanto en tanto, se marchara de la ciudad sin dar explicaciones a nadie.
Así, la tarde del 10 de enero de 1949, Jesús llama a Carmen y le ofrece una de esas noches de juerga desenfrenada que ambos han vivido ya más de una vez. Carmen acepta encantada y el joven pasa a buscarla en un coche alquilado, junto con su amigo y cómplice Jaime Viñas.
Se desplazan entonces a varios lugares de alterne de las calles Rosellón y Casanova. Aunque Carmen bebe mucho, tiene gran resistencia al alcohol, por lo que todavía deben tomar una última copa. Cuando da muestras de estar suficientemente bebida, la llevan al coche y se ponen en marcha, en busca del mejor lugar para perpetrar el crimen.
Al pasar delante del Hospital Clínico Viñas decide que ha llegado el momento de actuar, y mientras Carmen está distraída la golpea fuertemente en la cabeza con un pesado mazo de madera. Pero la mujer se revuelve y pelea con su agresor. Jesús detiene el automóvil para ayudar a Viñas, y Carmen aprovecha para escapar. Pero apenas puede dar algunos pasos antes de desmayarse y ser de nuevo introducida en el vehículo por sus agresores. Estos van al huerto de la calle Legalidad, donde han convenido encontrarse con el padre de Jesús, y allí, una vez que comprueban que Carmen ha muerto, se apoderan de sus joyas y luego entierran su cadáver.
Pero los asesinos dejaron demasiadas huellas y pistas fáciles para la policía: habían abandonado el auto, lleno de manchas de sangre, a pocos metros del huerto y una vez que los investigadores hallaron allí el cuerpo, les fue fácil atar cabos y dar con ellos. Rápidamente Jesús Navarro Manau es detenido y no tarda en confesar. Su padre y Jaime Viñas se suicidan, tomando cianuro, antes de ser aprehendidos.
Navarro Manau fue condenado a muerte. Sin embargo, logró que le conmutaran la condena por 30 años de cárcel, gracias a las gestiones de sus abogados. Tras permanecer más de una década en el Penal de Ocaña, fue liberado por buena conducta. . Sexo, poder y dinero se mezclaban tras las enigmáticas existencias de Carmen y sus asesinos, lo que dio pie a sospechar que aquélla fue eliminada porque molestaba a alguien muy poderoso, inmerso en peligrosos negocios ilegales. Se dijo que había tratado de chantajear a uno de sus clientes más poderosos con fotografías tomadas mientras mantenía relaciones sexuales con menores de edad, que era la indiscreta querida del gran estraperlista textil Julio Muñoz, que suministraba menores al pederasta obispo de Barcelona, que ayudaba a traer a dicha ciudad a muchachas de Galicia para después derivarlas hacia la prostitución, que era la querida de un capitoste del Régimen franquista y varias cosas más. Otra de las pintorescas versiones del drama la dio el propio Jesús Navarro, que llegó a afirmar que la Broto fue "eliminada" porque era confidente de la policía y delatora de los enemigos del régimen, por lo que se la consideraba culpable del fusilamiento de varias personas.



4 oct. 2018

Sucesos extraños en el Alcázar de Toledo


Un poco de historia:
Emplazado sobre una elevada y estratégica colina, es éste el motivo que ha justificado la existencia de una fortaleza más o menos importante en este mismo lugar desde épocas remotas. Según restos encontrados podemos confirmar este supuesto desde prácticamente tiempos romanos. Este hecho no pasa desapercibido para el reconquistador Alfonso VI, quien aprovechando restos de un castillo árabe levantó una fortaleza encomendando la vigilancia a Rodrigo Díaz de Vivar “el Cid Campeador”. El edificio debería poseer especial importancia, ya que era el lugar elegido como residencia por los monarcas durante su estancia en Toledo.
En el siglo XVI, con Carlos V ocupando el trono, llegó el momento cumbre del Alcázar, ya que el soberano quiso reformarlo creando un palacio digno del Emperador. Alonso de Covarrubias fue el encargado de las trazas en 1537, diseño que fue seguido por Francisco de Villalpando, Juan de Herrera y más constructores de reputada talla. Un siglo después, con el traslado de la capital a Madrid, el edificio perdió la principal función para la que había sido destinado y comenzó un período de declive, sufriendo distintas utilizaciones: cuadra, granero, cárcel, etc.
En 1710 fue incendiado por las tropas del archiduque Carlos, siendo restaurado en 1774 por Ventura Rodríguez para convertirlo en Real Casa de Caridad por orden del cardenal Lorenzana. Otro incendio, provocado en 1810 por las tropas napoleónicas, asoló de nuevo el edificio, que no fue rehecho hasta 1867 para ser utilizado como Academia de Infantería. No fue éste el último incendio sufrido, ya que en 1887 el edificio fue de nuevo pasto de las llamas, siendo posteriormente reparado con aspecto más notable.
El grandioso edificio fue de nuevo protagonista del desastre, ya que en 1936, a causa de la Guerra Civil española, el edificio fue prácticamente reducido a escombros. Afortunadamente fue reconstruido por el Ministerio del Ejército y Regiones Devastadas. Para ello utilizaron como modelo fotografías y planos existentes, dotando al Alcázar de un aspecto similar al que presentaba antes de su destrucción.
Durante los últimos años el Alcázar albergó dependencias del Gobierno Militar, siendo actualmente sede de la Biblioteca de Castilla la Mancha y desde el año 2010 el Museo del Ejército. Con todo lo sucedido a lo largo de la historia en el emblemático edificio, incluidas múltiples tragedias como la acontecida en el verano de 1936, en que el Alcázar fue testigo y protagonista de una Guerra Civil que enfrentó a hermanos y amigos entre sí y esperemos que no vuelva a repetirse jamás, es normal que se considere que el monumento esté “impregnado” de energías que puedan manifestarse de una u otra forma. A mediados de la década de los noventa del pasado siglo, una conocida publicación toledana se hizo eco de ciertas habladurías que corrían como la pólvora. Por entonces el edificio, además de como museo, era utilizado como gobierno militar. No es de extrañar entonces que la vigilancia de parte de sus instalaciones fuera llevada a cabo por los reclutas de un servicio militar que vivía sus últimos años. Fueron algunos de estos reclutas los que afirmaban haber vivido algunos momentos un tanto insólitos. Afirmaban que durante sus guardias se acercaba a ellos un militar de alta graduación, con uniforme que catalogaban de anticuado, que les recriminaba no cuadrarse y realizar el saludo correctamente, marchándose de igual manera que había llegado. Al finalizar su guardia, y dar las novedades al superior correspondiente, este no acertaba a saber de quién podría tratarse, ya que en ese momento no se encontraba ningún oficial o suboficial dentro del Alcázar.
Por aquella época también fue cuando el célebre profesor e investigador F. Ruiz de la Puerta, con otros acompañantes, realizó una psicofonía en una casa cercana, que ha sido emitida en numerosos programas especializados en el misterio. En dicha psicofonía, entre la conversación de los investigadores parecen colarse unas voces de fondo que gritan “cerdos, fascistas, ases



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