8 nov. 2018

El misterioso asesinato de la fulana Verdier que lleva un siglo bajo investigación


El jueves 13 de junio de 1907, sobre las dos de la tarde, un grito desgarrador que reclamaba auxilio voló por el cielo madrileño desde el balcón del piso tercero izquierda del número 15 y 17 de la calle de los Tudescos, cerca de la plaza de Callao. Vicenta Verdier, mujer morena, de regular estatura y no muy delgada, yacía sobre un gran charco de sangre con la cabeza casi separada del tronco. A sus pies, el único testigo sin voz de los hechos: su perra «Nena». Los periódicos de la época, enseguida dieron cuenta de este «misterioso crimen» que mantuvo en jaque a las autoridades madrileñas durante décadas y del que todavía, un siglo después, se desconoce su autor.
A Vicenta Verdier, natural de Zaragoza, le gustaba andar de cafés en cafés, siempre de la mano de distintos hombres. Los días siguientes a su asesinato, la Policía recibió un sinfín de anónimos que remitían a las idas y venidas de Verdier una casa de citas. En las páginas de ABC publicaron la lista de hallazgos insólitos con los que se toparon en el piso del crimen: ropas de varón, y un reloj, e incluso un libro pornográfico ilustrado.
Tan conocido y tan ruidoso fue el crimen como el fracaso de la Policía para dar captura al homicida. El inspector D. Francisco Cara Blanca escribía, cinco años después del asesinato, un telegrama anunciando la noticia: «Tengo la satisfacción de poner en conocimiento que ha sido detenido un individuo de buen porte, que dijo llamarse Salustiano Fernández Morales, soltero, de 32 años y natural de Menorca. Desde su llegada a la capital era vigilado porque, a pesar de haberse alojado en uno de los mejores hoteles, se dedicaba a pedir dinero, especialmente a los médicos, fingiéndose farmacéutico de Piedrahita. Una vez detenido e interrogado para averiguar sus antecedentes y la causa de su venida a León, terminó confesando ser el autor del asesinato de Vicenta Verdier».

Salustiano fue propietario de una casa de mala nota donde Vicenta vivía. «Había sido empleado de Gobernación con poco sueldo, jugador y amigo de amoríos poco románticos», tal y como le describieron las crónicas de ABC de la época. En su espontánea declaración también reconocido que había logrado dar esquinazo a la Policía porque tras perpetrar el crimen había partido rumbo a América, y que después huyó a Santander, Bilbao, San Sebastián y, por último, León, donde fue capturado.
El día de su declaración ante el Juzgado, Salustiano relató que el día de autos

del crimen estuvo con su víctima en el Café Pombo y que, por celos, riñeron. Después se marcharon a la casa de la mujer, donde se produjo ya reyerta. Exasperado por los celos, la increpó de forma brusca, y en medio de la bronca la mató usando la navaja barbera que había en la mesa de noche.
5 sospechosos fugaces
Lo cierto es que Salustiano, que en realidad se llamaba José González, no duró como sospechoso más de una semana. Muchos fueron los personajes curiosos que desfilaron por la comisaría como presuntos autores del crimen.
La primera fue la señora Romillo, esposa de un señor que hacía más de una década había mantenido supuestas relaciones con la Verdier y que tuvo la mala idea de pasarse, en las horas posteriores al crimen, por la calle Tudescos en dirección a Jacometrezo. Después, se detuvo a su marido, en una tragicomedia que acabó con dos policías expulsados por intentar falsificar pruebas y hacer chantajes para acusarle.
En 1913 se detendría a Luis Miguel Rosales, un cordobés que jamás había pisado suelo madrileño. En 1927, Antonio Pérez de la Cuesta, que residía en Estados Unidos, donde se hacía llamar Eddy Ponsshon y estaba vinculado al Ku Kux Klan, se declaró culpable. Un loco más para la colección. Han pasado hoy más de cien años y nadie, aún, ha pagado por el asesinato de la fulana Verdier.

25 oct. 2018

CRÓNICA NEGRA DE UN PUEBLO



Unos meses antes de que el caso prescribiera en 2009, Macastre volvió a ser escenario de otro tétrico hallazgo. En un paraje agreste próximo a un área residencial, a unos 10 kilómetros del casco urbano, una alimaña extrajo una pierna. Era el cuerpo desnudo de una joven asesinada a golpes, a la que le habían aplastado la cabeza. La inaccesibilidad del terrero hizo pensar que, quien la sepultó, conocía perfectamente el emplazamiento. Un trozo de sujetador condujo a la identificación de la víctima. Se trataba de Leidy V. M., una colombiana de 17 años, que había desaparecido de una población próxima.Algo similar había ocurrido a principios de 2001 cuando un trabajador revisaba los contadores de luz en unas viviendas de dicha localidad. De pronto halló una bolsa de plástico en cuyo interior había un cráneo y varios huesos más. El estudio forense determinó que habían sido cortados con una sierra u otra herramienta de parecidas características. Otra muerte sin aclarar.  Empezó a hablarse de un descuartizador. Incluso de un asesino en serie, dados los crímenes ocurridos por allí. Todo un puzle sangriento.El nombre de esta localidad valenciana está escrito con letras mayúsculas en la historia negra de España. Un pequeño municipio de unos 800 habitantes en la época que sucedieron dichos sucesos. El alcalde de entonces, Vicente Romero, que rigió su destino durante 20 años, se lamenta de la situación: “El pueblo se encuentra molesto porque nos sacan en la tele cuando pasa algo malo. Lógicamente tienen que acordarse de estos hechos que no están cerrados. Ya nos gustaría que alguien explicase lo que ocurrió aquí. Y que todo el mundo se quedara tranquilo”.El balance de los años 1988 y 1989 fue aterrador. Además de las tres víctimas citadas, en la Comunidad Valenciana desaparecieron otras chicas de edad similar y de las que no se ha vuelto a saber nada.

24 oct. 2018

Yéremi Vargas: Una década sin encontrar al culpable



Diez años se ha mantenido abierto el caso de Yéremi Vargas, que tenía diez años en el momento de su desaparición en Vecindario (Gran Canaria) el 10 de marzo de 2007. El pasado 27 de octubre, el juez que llevaba el caso decretó que se archivase el sumario y puso fin al procedimiento en contra Antonio Ortega, conocido como El Rubio, al entender que no existe ningún indicio que le implique a él ni a ninguna otra persona en el suceso.
Ortega fue detenido en julio de 2016 como principal sospechoso del secuestro y la muerte del pequeño después de que El Rubio hubiese alardeado ante otros presos de saber qué le había pasado a Yéremi. Sin embargo, el juez afirma que esto no deja de ser “meras afirmaciones” y que las diligencias que se practicaron tras el interrogatorio de Ortega no han confirmado dichas acusaciones.
Durante los diez años de investigación han aparecido varias hipótesis que han resultado ser falsas. En algunos momentos se pensó que alguien de una vivienda cercana pudiese haber raptado al pequeño, o también que se tratase de un caso de tráfico de órganos, hasta llego a barajarse que tres pederastas escoceses que estuvieron en la isla cuando el niño desapareció tuvieran relación con el caso. Sin embargo, por el momento, el suceso sigue siendo una incógnita.

Sin detenidos en el caso de la viuda del presidente de la CAM

Viernes, 9 de diciembre de 2016. Un empleado del concesionario Novocar en Alicante encuentra el cuerpo de María del Carmen Martínez, de 72 años, junto a su coche, un Porsche Cayenne. La mujer había recibido dos disparos a quemarropa en la cabeza. Martínez era la viuda Vicente Salas, quien había sido presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y una conocida figura de la alta sociedad alicantina. Según la policía, el arma homicida fue una pistola de principios del siglo XX con balas modificadas artesanalmente. Sin embargo, el revólver aún no ha sido hallado.
El único sospechoso del asesinato es Miguel López, uno de los yernos de la fallecida, que regentaba el concesionario propiedad de la familia donde se encontró el cuerpo de la mujer. La hipótesis policial sostiene que López ensayó el asesinato de su suegra cuatro días antes en el mismo lugar donde pensaba tirotearla. Pretendía evitar así que la matriarca cediese a su primogénito, Vicente Jesús Sala, el control de Samar Internacional SL, una multinacional del sector del plástico que era la más importante de las empresas del grupo familiar.
López sigue en libertad aunque se mantiene abierta la investigación por asesinato y tenencia ilícita de armas. El sospechoso pasó 39 días en prisión preventiva, pero fue excarcelado tras pagar una fianza de 150.000 euros. Un año después del suceso, el caso sigue todavía en fase de instrucción. La investigación policial aporta una veintena de indicios incriminatorios en contra de López, pero ninguna prueba directa.

Doble crimen en el pantano de Susqueda


Paula Mas y Marc Hernández, de 21 y 23 años, se disponían el pasado 24 de agosto a hacer una excursión en kayak por el pantano de Susqueda (Girona). Para ir eligieron el Opel Sa
A los pocos días de la desaparición, el 27 de agosto, un grupo de motoristas encontró el kayak de la pareja semihundido, con tres grandes piedras en el interior. Al día siguiente, el coche de la joven apareció sumergido en el pantano. El vehículo tenía una piedra en el pedal para que se hundiera. Un mes después, el 26 de septiembre, los Mossos encontraban el cadáver de Paula Mas atrapado entre las rocas, y a unos metros el de Marc Hernández, que llevaba una mochila repleta de rocas. Los dos estaban desnudos y presentaban signos de violencia. Llevaban 33 días desaparecidos.
La hipótesis principal de la investigación es que los jóvenes se encontraron probablemente con unos desconocidos, que los mataron y arrojaron al embalse cargados de piedras para intentar que los cuerpos de la pareja no llegaran a encontrarse.

phira de ella, al ser más grande, ya que planeaban dormir en el vehículo. Sobre las dos o tres de la tarde, pararon en el restaurante La Parada del Pasteral en Cellera de Ter donde preguntaron a su dueña, cómo se llegaba al pantano. Nunca más se volvió a saber de ellos. 

23 oct. 2018

ACAMPADA MORTAL



Un pastor se sorprendió al ver que su cabaña, donde guardaba los aperos, había sido forzada. Una vez en el interior halló el cadáver de una chica. Al tiempo, a 400 metros de distancia, apareció otro correspondiente a un muchacho. Y después, en un arroyo, un occiso de otra joven a la que le faltaban un pie y una mano.
Existían huellas de una cuarta persona en la caseta y alrededores. Alguien que probablemente los condujo hasta allí. Y que, por supuesto, conocía esa sierra escarpada y traicionera.
Las autopsias no fueron concluyentes y las pesquisas incompletas, por falta de medios de aquella época, lo que condujo a conclusiones dispares. Entre las hipótesis que circularon se habló de que la muerte de Rosario pudo ser por inmersión en agua dulce. Un líquido sanguinolento en sus orificios nasales así parecía señalarlo.
La Policía se inclinaba más por una intoxicación de algún veneno poco conocido que no dejara rastro alguno en el cuerpo. Quizá beleño, lo que provocó una intoxicación mortal de la pareja de novios. La otra chica huyó despavorida ante tales visiones angustiosas.
Circuló otra teoría según la cual Rosario y Francisco habrían sufrido una muerte lenta en la que se les habría obligado a tomar drogas, mientras que Pilar habría sido descuartizada posteriormente.
El cuerpo mutilado de ésta fue lo que creó mayores dudas. Aunque había quienes achacaban tal carnicería a animales carroñeros, el Instituto Nacional de Toxicología confirmó los resultados del primer informe realizado en la clínica forense de Valencia: la pierna de la chica fue cercenada con una sierra mecánica. El cadáver había sido desmembrado, seccionándole un pie y una mano.
Jornadas después de tan extrañas muertes apareció una mano, al parecer de mujer, sobre un banco situado junto a una marquesina de una parada de autobuses en Valencia. Al día siguiente una señora encontró un pie amputado, supuestamente de Pilar, en el interior de un contenedor de basuras en la calle Alcàsser, también en la capital valenciana. Había sido cortado unos seis centímetros por encima del tobillo.
Hubo una llamada a Protección Civil comunicando que habían visto arrojar un bulto grande en donde apareció dicho resto humano. El anónimo denunciante facilitó incluso el nombre del sospechoso, que fue detenido e interrogado por la Guardia Civil. Negó cualquier relación con las extrañas muertes y quedó en libertad por falta de pruebas.
El hecho de que las víctimas fueran hijos de familias humildes y desestructuradas contribuyó a que el caso no tuviera el eco periodístico necesario y se fue diluyendo en el olvido con el paso del tiempo. Los padres no pudieron conseguir que se realizaran después nuevas autopsias y análisis de ADN. Resultaba más fácil echarle la culpa al consumo de plantas alucinógenas, pese a que los médicos no detectaron rastros de estupefacientes en sus organismos. Faltó presión social y mediática para darle una vuelta de tuerca a la investigación.
Los hechos se remontan a inicios de 1989. Francisco Valeriano Flores, de 14 años, su novia Rosario Gayete Moedra, de 15, y su amiga Pilar Ruiz Barriga, de la misma edad, salieron de excursión al monte de Catadau, en Valencia. Llevaban una tienda de campaña con la intención de hacer camping. Nadie volvió a verlos.
Cinco días más tarde se descubrió en su cobertizo el primero de los cuerpos. Estaba tumbado sobre la cama y no mostraba signos de violencia. El pastor creyó que la chica estaba dormida, por lo que la tocó con un pie. Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que no se movía.
Tras el funesto hallazgo cundió la alarma y se emprendió una intensa batida por el bosque sin resultado alguno. Casi a los tres meses otro vecino, que andaba buscando espárragos, encontró en las proximidades al adolescente, en avanzado estado de descomposición. Estaba boca abajo, entre unos arbustos, y parecía haberse desplomado. Presentaba aspecto de muerte natural. 
A finales de mayo dieron con los restos de Pilar. Estaba a nueve kilómetros del lugar de los hechos. Yacía en una pequeña acequia, junto al río Magro, en el término municipal de Turís. Tenía la cara desfigurada, por lo que sus familiares no pudieron reconocerla. Había sido cuarteada y le faltaban un par de extremidades.
Las investigaciones se incrementaron ante lo que parecía un crimen múltiple. El chaval guardaba en el bolsillo el billete de autobús para llegar hasta Catadau. Terminaron su mortal viaje 30 kilómetros más adelante, en Macastre. La tienda de campaña estaba sin montar, ni siquiera sacada de su funda. Con el frío y el temporal debieron preferir resguardarse en una cabaña. Existían huellas de una cuarta persona en la caseta y alrededores. Alguien que probablemente los condujo hasta allí. Y que, por supuesto, conocía esa sierra escarpada y traicionera.
Las autopsias no fueron concluyentes y las pesquisas incompletas, por falta de medios de aquella época, lo que condujo a conclusiones dispares. Entre las hipótesis que circularon se habló de que la muerte de Rosario pudo ser por inmersión en agua dulce. Un líquido sanguinolento en sus orificios nasales así parecía señalarlo.
La Policía se inclinaba más por una intoxicación de algún veneno poco conocido que no dejara rastro alguno en el cuerpo. Quizá beleño, lo que provocó una intoxicación mortal de la pareja de novios. La otra chica huyó despavorida ante tales visiones angustiosas.
Circuló otra teoría según la cual Rosario y Francisco habrían sufrido una muerte lenta en la que se les habría obligado a tomar drogas, mientras que Pilar habría sido descuartizada posteriormente.
El cuerpo mutilado de ésta fue lo que creó mayores dudas. Aunque había quienes achacaban tal carnicería a animales carroñeros, el Instituto Nacional

20 oct. 2018

Los pies de la Columbia Británica


En 2007, la costa del estrecho de Georgia, en la Columbia Británica canadiense, empezó a recibir unos extraños visitantes: pies humanos. Las extremidades llegaban a la orilla separadas del cuerpo, pertenecían tanto a hombres como a mujeres y estaban dentro de zapatillas o zapatos variados, sin que se encontrara nada más a su alrededor.
En los siguientes tres años aparecieron unos doce pies en la zona, incluidos cuatro en el estado de Washington, ya en Estados Unidos, sin que se pudiera encontrar una explicación. Se especuló con que pertenecían a víctimas del tsunami que arrasó el Sudeste asiático de 2004, arrastradas por las corrientes marinas, o que sus dueños habían sido asesinados por un psicópata. Al final, en 2012, el forense de la Columbia Británica afirmó haber identificado a varias de las víctimas, que se habían suicidado tirándose desde un puente sobre el río Fraser en Vancouver.

13 oct. 2018

El caso Taman Shud


Este último mes, Internet ha estado obsesionada con 'Making a murderer', una docuserie de Netflix sobre el caso de Steven Avery, condenado por el asesinato de Teresa Halbach en 2005. La serie sostiene que hay dudas sobre la culpabilidad de Avery, y si éstas pudieran concretarse, eso querría decir que la muerte de Halbach estaría aún sin resolver.
De todos modos, hay un hombre cumpliendo condena por ese asesinato, así que no es exactamente un caso sin resolver. No obstante, hay unos cuantos misterios que merecen su propio documental, casos que no pudieron cerrarse en su momento y que, en algunas ocasiones, no han sido tratados por el cine ni la televisión. Y no, la desaparición de la mujer de Robert Durst, contada en 'The Jinx', parece ya resuelta. A los lectores de Stephen King, este caso puede recordarles a su novela corta 'Colorado Kid', pues arranca con la aparición de un hombre muerto en la playa de Somerton, cerca de Adelaida Australia
Meses después, se descubrió que ese papel pertenecía a un libro de poemas, 'Rubaiyat', de Omar Khayam, que apareció en el asiento trasero del coche de un hombre que no estaba relacionado con el difunto y en cuya última página alguien había escrito un montón de letras que parecían formar parte de algún código. Pero nunca se ha conseguido confirmar si lo eran, o quién era aquel hombre de la playa de Somerton. Las investigaciones dieron más vueltas, llegándose a hipotetizar que la víctima era un espía, pero sin resultar en nada concreto.

, el 1 de diciembre de 1948. Iba vestido y en sus bolsillos llevaba un billete de tren sin usar, un billete de autobús, chicle, un peine, cigarrillos y un pedazo de papel en el que aparecía la expresión "tamám shud", que en farsi quiere decir algo parecido a "terminado". No llevaba nada encima que pudiera identificarlo.

12 oct. 2018

La leyendade hada Pressina y el reyElinas






No hacía mucho tiempo que el rey Elinas de Albania, tierras que hoy conocemos como Escocia, se había quedado viudo. Consolaba desde entonces su tristeza cazando en soledad sin albergar esperanzas de encontrar el amor de nuevo. Cierto día ocurrió que se acercó a una fuente para beber y allí encontró a una bella mujer que entonaba un canto igual de bello. Su nombre era Pressina y resultó ser un hada. El rey se enamoró en ese mismo instante de ella y le pidió matrimonio. Ella aceptó con una única condición: “No has de visitarme cuando esté dando a luz”, le dijo a su futuro esposo.
El rey y el hada se casaron y pasado un tiempo llegó el momento tener descendencia. De un solo parto nacieron tres hijas a las que luego llamarían Melusina, Melior y Palatina.
Pero sucedió que fue tan grande la alegría del rey que, olvidando la condición impuesta, entró en los aposentos de su reina justo en el momento en el que bañaba a sus recién llegadas hijas. Pressina enfurecida desapareció llevándose consigo a los bebés y se escondió en una isla desde la cual podía verse Albania. No quería olvidar la traición de su esposo ni que sus hijas crecieran sin saber que por culpa de su padre la felicidad familiar ya no formaba parte de sus vidas.
Como era de esperar, Melusina y sus hermanas odiaron a su padre en cuanto tuvieron uso de razón y planificaron su venganza en secreto. Habían ya cumplido quince años cuando finalmente secuestraron al rey y lo encerraron en lo más alto de la montaña Brandelois.
Pero la reacción de su madre no fue la que esperaban cuando, eufóricas, le contaron lo que habían hecho. Pressina montó en cólera y se enfadó sobre todo con Melusina, a la que consideró principal responsable, y la convirtió de cintura para abajo en serpiente condenándola además a vagar así por el mundo hasta que algún hombre quisiera casarse con ella bajo la condición de que no habrían de verse nunca en sábado.
Lo que ocurrió después con Melusina es otra historia.

8 oct. 2018

El Arroyo de la Degollada



Transcurrían los primeros días desde que Toledo fue reconquistada por el ejército de Alfonso VI, cuando sus calles eran continuamente patrulladas por soldados y jinetes. La misión que tenían encomendada era la de vigilar los lugares más recónditos de Toledo para evitar cualquier posible intento de rebelión de los musulmanes, así como controlar los núcleos judíos y mozárabes, que no inspiraban confianza a los nuevos amos de la ciudad. Entre los que patrullaban aquellos días se hallaba don Rodrigo de Lara, un caballero que había destacado en la conquista de la ciudad tanto por su valor como por el respeto mostrado hacia los derrotados. Con una juventud insultante, y una admirada templanza, recorría las calles a lomos de su caballo con porte orgulloso y decidido.
Un día, en los alrededores de donde hoy se levanta la iglesia de San Cipriano, alzó la vista hacia un ajimez y quedó gratamente sorprendido por la presencia en él de una hermosa y joven morita que se asomaba fijando su mirada en el joven guerrero. Prendado de tan bella visión no tardó el enamorado caballero en volver a pasar una y otra vez bajo aquel ajimez. Desde aquel momento no cesó nuestro seducido protagonista de rondar por aquel callejón, atraído por aquella joven musulmana, hasta lograr que una noche, a través de la celosía, le dijera su nombre y le diera una cita para el día siguiente, y así poder hablar a salvo de miradas indiscretas. Con el tiempo las reuniones entre Rodrigo y Zahira, que así se llamaba la sarracena en cuestión, fueron haciéndose más frecuentes, a la vez que en sus corazones iba floreciendo un amor intenso y puro. Pero su credo religioso era diferente, y aquello parecía un obstáculo insalvable para manifestar en público sus sentimientos.
No sufras, Rodrigo decía Zahira, pues cuando era niña una esclava me habló de las bondades de la religión del Crucificado, y en mi mente brotó la idea de abrazar el cristianismo.
Rodrigo, tan confuso como ilusionado, contestó:Parece que el Señor me ha elegido para acercarte a Él, hermosa Zahira.
Estoy segura de ello, y como prueba de ello te pido que a partir de hoy me llames Casilda. Como aquella santa de mi linaje que tanto padecimiento alivió a los prisioneros que sufrían en los calabozos de su padre.
¿Estás segura de cuanto me estás diciendo? insistió el joven caballero-.
Tan segura como que te amo. Por ti soy capaz de hacer cualquier cosa siempre y cuando no atente contra mi honra. Incluso llegaría a perder la vida por Cristo o por ti. Rodrigo, ¿me juras que respetarás mi honor si huyo contigo?.
Te doy mi palabra de caballero cristiano, querida Casilda.
Pues no queda nada por hablar. Hagamos los preparativos para la evasión.
Y decidido esto comenzaron a proyectar los planes de huida para llevar a cabo sus sueños. El plan era extremadamente sencillo; escaparían hasta el cercano castillo de San Servando, y allí un sacerdote ya prevenido bautizaría a la musulmana para después unirlos en cristiano matrimonio.
No tuvieron que esperar mucho los jóvenes para desarrollar el ansiado proyecto, pues al día siguiente las circunstancias parecían presentarse propicias con la partida del padre de ella a tierras del sur. Rodrigo fue a buscar a Zahira, quien ya hacía buen rato que aguardaba con impaciencia en la puerta de su casa oculta tras amplios ropajes. La joven montó a la grupa del caballo asiéndose a la cintura del caballero, que espoleando a su corcel le hizo emprender veloz galope hacia el puente de Alcántara. Cuando se aproximaban al torreón escucharon una voz que se dirigía a ellos:
¡Alto ahí!. ¿Quién va? –preguntó el centinela, que era quien les hablaba-.
¡Dejad paso al capitán Rodrigo de Lara!.
El vigilante, que le reconoció al instante, dejó paso libre a la pareja mientras en lo alto del torreón se escuchaban las voces de los soldados que mantenían animada charla. La pareja continuó su marcha dirigiendo su andadura hacia el cercano castillo de San Servando, pero cuando estaban a punto de llegar se presentaron ante ellos dos jinetes musulmanes que escondidos por aquellos montes se dedicaban al saqueo de los viandantes. Cerrándoles el paso, y con sus alfanjes en alto, gritaron:
¡Detente donde estás, cristiano, y aligera el peso de tu caballo dándonos tu dinero y todo lo de valor que portes!.
Y dándose cuenta enseguida de que la acompañante de Rodrigo era musulmana, y sospechando que se trataba de un rapto, gritaron con rabia:
¡Maldito cristiano!. ¡Suelta inmediatamente a esa mujer que llevas presa o este mismo será el lugar de tu muerte!.
A lo que Rodrigo contestó:
¡Antes la muerte que ver a mi amada en vuestras sucias manos!.
Y clavándole las espuelas a su corcel emprendió veloz huida a rienda suelta por el camino que rodea al valle toledano perseguido por los dos moros. Viéndose Rodrigo acorralado por sus perseguidores opta por lanzarse por un terraplén que desembocaba en el cauce de un pequeño arroyo, pero no había llegado a éste cuando un salvaje golpe de alfanje alcanzó el cuello de la joven amada, que cayó del caballo exhalando un débil lamento. El cristiano, cegado por la furia, se revuelve rápidamente, y con su afilado acero logra enviar con pocos golpes a sus agresores junto a Satanás. Angustiado se aproxima a su amada, que yacía en el suelo mostrando todavía signos de vida. Pero la herida es mortal, y Rodrigo comprende que serían inútiles todos sus esfuerzos por salvarla. Sin dudarlo se quita el yelmo, toma agua del cercano arroyo, y vertiéndola sobre la cabeza de su agonizante amada exclama:
Cúmplase tu voluntad, amada Casilda. Mi corazón sufre por tu pérdida, pero mi alma se alegra por tu próxima reunión con Cristo. Ruégale por mi alma, que yo le suplicaré que nos permita volver a encontrarnos. Duerme, Casilda. Duerme el sueño de los bienaventurados.
Y tras recibir el bautismo, el alma de la inocente niña abandonó aquel joven cuerpo para gozar del sueño eterno. El desdichado amante, tras llorar desconsoladamente sobre el cuerpo sin vida de su amada, acude al puente de Alcántara pidiendo auxilio a los soldados. Éstos ayudaron a Rodrigo a llevar el cadáver de la joven mora a la cercana iglesia de San Lucas, donde al día siguiente recibió cristiana sepultura como era su deseo.
Todavía estaba fresco el recuerdo de este suceso cuando en el monasterio cluniense de San Servando recibía hábito de novicio Rodrigo de Lara, que recibió autorización de sus superiores para acudir todos los atardeceres a rezar en el lugar donde bautizó a Casilda, junto al arroyo que desde entonces es conocido en Toledo con el nombre de “El arroyo de la Degollada”.
Sobre Relato de Manuel Castaños
Acerca del Arroyo de la Degollada, y del Cerro del Bu, existen leyendas menos conocidas, pero no por ello menos ciertas o de menor encanto.
Lo cierto es que desde tiempos antiguos corre de boca en boca cierta noticia sobre un fraile que se arrojó desde el mencionado cerro tras haber degollado a una mujer junto al arroyo de funesto nombre. Y aunque nunca se supo el motivo del macabro suceso, siempre se creyó que el fraile puso fin violentamente a la vida de la mujer a la que amaba, aquella que no correspondía sus sentimientos, acabando luego con la suya propia. Tal conjetura se acentuó por la circunstancia de haber encontrado los dos cadáveres muy próximos, con signos que delataban con clara evidencia todo lo sucedido.
Tal vez este sea el motivo por el que el arroyo sea conocido con el nombre de la Degollada, mientras que el Cerro del Bu también es llamado “El Salto del Fraile”.



6 oct. 2018

Sheila Barrero



Sheila Barrero tenía 21 años. Estudiante de Turismo en Gijón (Asturias), también trabajaba los fines de semana de camarera en un bar de Villablino (León). Fue justo en el Puerto del Cerredo, frontera entre ambas provincias, donde su hermano Elías la encontró dentro de su coche la mañana lluviosa del 25 de enero de 2004. Estaba sentada en el asiento del conductor, con las manos colocadas sobre las rodillas y el abrigo enganchado en la puerta. Un fino chorro de sangre se deslizaba por su sien. Elías cerró la puerta del vehículo y llamó a la Guardia Civil.
El calibre con el que un asesino había acabado con Sheila era muy pequeño, poco común, pero en esta zona minera las escopetas, explosivos y armas modificadas de pequeño calibre eran muy poco habituales. La escena había sido modificada. La había parado en la carretera, por lo que tenía que ser alguien conocido. El asesino se había montado en el asiento trasero y la había disparado a la cabeza. Después movió su cuerpo al sitio del copiloto, trasladó el vehículo a la explanada que hay en el puerto y volvió a colocar a Sheila en el sitio del conductor.
Uno de los amigos, y expareja de Sheila, dio positivo en las pruebas de residuo de disparo. Pero una batalla química legal sobre si podía deberse a una transferencia dejó suelto al sospechoso tras ser detenido. En este caso, los agentes de la Guardia Civil confían en que la familia que ahora protege al sospechoso habl
e algún día.

La bibliotecaria Helena Jubany


A la bibliotecaria Helena Jubany la asesinaron envenenándola y lanzándola desde una azotea para que pareciera un suicidio. Era domingo 2 de diciembre de 2001, de madrugada, cuando un vecino de Sabadell se despertó al escuchar un golpe seco. No le dio importancia, pero al día siguiente el cuerpo de una mujer de 27 años estaba tendido en el patio interior de su edificio. Estaba desnuda, su ropa interior había sido prendida con unas cerillas mientras la tenía puesta. En la azotea, el resto de la vestimenta de la joven doblada y colocada. La familia Jubany denunció en seguida y hallazgo y denuncia se cruzaron, dando lugar a la rápida identificación del cuerpo.
Helena era una joven bibliotecaria y escritora de cuentos infantiles en lengua catalana, también era periodista y le encantaba la naturaleza. Formaba parte de un grupo de excursionistas de Sabadell. A la joven la habían intentado envenenar ya en otra ocasión, cuando alguien en un juego macabro le dejó un zumo con un anónimo que decía “tómatelo todo”. Ella lo ingirió y se sintió fatal, así que envió el resto a analizar y el resultado fue que estaba cargado de somníferos.
Ese anónimo señalaba ya a un grupo de personas que podían estar relacionados con el grupo de excursionistas, pero además es que en el edificio donde había aparecido el cuerpo residía una de esas compañeras, Montserrat. Ella, su novio y otra joven fueron detenidos por el asesinato de Helena. Sin embargo, en Montse recaían las principales sospechas y durante su estancia en prisión, tras escribir varias cartas y poemas que apuntaban a más participantes, se suicidó. En estos momentos, la familia del Montse apunta a su novio como autor intelectual de ambas muertes. Pero el caso aún sigue sin resolver.
El cadáver de Sheila Barrero apareció dentro de su coche, en el Puerto del Cerredo, en enero de 2004.



El triple crimen de Burgos



El 7 de junio de 2004, un matrimonio y su hijo de 12 años fueron asesinados a cuchilladas en su casa en Burgos. Salvador Barrio, de 53 años, recibió un total de 50 puñaladas, Julia dos Ramos, de 47, recibió 17 y el hijo de ambos, Álvaro, recibió 32 puñaladas.
La policía, después de descartar motivos económicos, empezó a sospechar de Rodrigo, el otro hijo de 16 años del matrimonio, al que su padre había llevado aquella misma noche al autobús que le llevaba a un internado de Aranda del Duero donde estudiaba. Rodrigo era un chico conflictivo, sus padres lo habían manifestado así en más de una ocasión y los vecinos estaban al tanto. Sin embargo, aunque Rodrigo fue detenido no tardó en ser puesto en libertad. Por un lado, no tenían pruebas suficientes para inculparle y por otro, no imaginaban a aquel chaval de 16 años cometiendo un "crimen perfecto el asesino solamente dejó una huella de su zapatilla y con tantísimo ensañamiento.
El crimen sigue sin resolverse.



Carmen Broto


Una afamada prostituta.
Carmen Broto Buil nació en Casa Pardina de Guaso en 1924, trasladándose pronto a Boltaña con sus tíos. Llegó a Barcelona como muchas otras muchachas pobres de su tiempo y trabajó como sirvienta, hasta que descubrió que de esa forma jamás dejaría atrás su pasado lleno de privaciones.
Se dedicó entonces a la prostitución, frecuentando algunos salones y bailes donde entró en contacto con personajes como Ramón Pané, que le ayudó a montar uno de sus pisos y que le pasó durante un año y medio una cantidad fija al mes, o Juan Martínez Penas, el empresario gallego del teatro Tívoli, que vivía en el hotel Ritz y la utilizó como coartada para enmascarar su homosexualidad.
Poco a poco se fue vinculando con muchos hombres de la alta sociedad, algunos de los cuales pasaron a ser sus protectores, y al final de su vida estaba muy bien relacionada, habiéndose hecho con una pequeña fortuna y una hermosa colección de joyas. Pero Carmen era una mujer confiada, por lo que no se recataba en lucir sus alhajas cuando salía a divertirse con los hombres que eran la base de su negocio o con sus amigos. Entre estos últimos estaba Jesús Navarro Manau, un joven apuesto por el que sentía debilidad y que sería uno de sus asesinos. Navarro Manau, de ambigua sexualidad y muy dado a la “vida alegre”, era hijo de Jesús Navarro Gurrea, un delincuente profesional fichado como espadista esto es, especialista en abrir puertas y cajas fuertes con llaves falsas, así como por otros actos delictivos. Este último ideó un macabro plan cuyo objetivo no era solo el de sustraer las joyas de Carmen Broto, sino que ella los condujese a Martínez Penas para robarle también a él. Luego matarían a la joven, la harían desaparecer y sobre ella recaerían las sospechas. El plan1​ incluía emborracharla, golpearla y enterrarla en un huerto de la calle Legalidad, puesto que era habitual que, de tanto en tanto, se marchara de la ciudad sin dar explicaciones a nadie.
Así, la tarde del 10 de enero de 1949, Jesús llama a Carmen y le ofrece una de esas noches de juerga desenfrenada que ambos han vivido ya más de una vez. Carmen acepta encantada y el joven pasa a buscarla en un coche alquilado, junto con su amigo y cómplice Jaime Viñas.
Se desplazan entonces a varios lugares de alterne de las calles Rosellón y Casanova. Aunque Carmen bebe mucho, tiene gran resistencia al alcohol, por lo que todavía deben tomar una última copa. Cuando da muestras de estar suficientemente bebida, la llevan al coche y se ponen en marcha, en busca del mejor lugar para perpetrar el crimen.
Al pasar delante del Hospital Clínico Viñas decide que ha llegado el momento de actuar, y mientras Carmen está distraída la golpea fuertemente en la cabeza con un pesado mazo de madera. Pero la mujer se revuelve y pelea con su agresor. Jesús detiene el automóvil para ayudar a Viñas, y Carmen aprovecha para escapar. Pero apenas puede dar algunos pasos antes de desmayarse y ser de nuevo introducida en el vehículo por sus agresores. Estos van al huerto de la calle Legalidad, donde han convenido encontrarse con el padre de Jesús, y allí, una vez que comprueban que Carmen ha muerto, se apoderan de sus joyas y luego entierran su cadáver.
Pero los asesinos dejaron demasiadas huellas y pistas fáciles para la policía: habían abandonado el auto, lleno de manchas de sangre, a pocos metros del huerto y una vez que los investigadores hallaron allí el cuerpo, les fue fácil atar cabos y dar con ellos. Rápidamente Jesús Navarro Manau es detenido y no tarda en confesar. Su padre y Jaime Viñas se suicidan, tomando cianuro, antes de ser aprehendidos.
Navarro Manau fue condenado a muerte. Sin embargo, logró que le conmutaran la condena por 30 años de cárcel, gracias a las gestiones de sus abogados. Tras permanecer más de una década en el Penal de Ocaña, fue liberado por buena conducta. . Sexo, poder y dinero se mezclaban tras las enigmáticas existencias de Carmen y sus asesinos, lo que dio pie a sospechar que aquélla fue eliminada porque molestaba a alguien muy poderoso, inmerso en peligrosos negocios ilegales. Se dijo que había tratado de chantajear a uno de sus clientes más poderosos con fotografías tomadas mientras mantenía relaciones sexuales con menores de edad, que era la indiscreta querida del gran estraperlista textil Julio Muñoz, que suministraba menores al pederasta obispo de Barcelona, que ayudaba a traer a dicha ciudad a muchachas de Galicia para después derivarlas hacia la prostitución, que era la querida de un capitoste del Régimen franquista y varias cosas más. Otra de las pintorescas versiones del drama la dio el propio Jesús Navarro, que llegó a afirmar que la Broto fue "eliminada" porque era confidente de la policía y delatora de los enemigos del régimen, por lo que se la consideraba culpable del fusilamiento de varias personas.



4 oct. 2018

Sucesos extraños en el Alcázar de Toledo


Un poco de historia:
Emplazado sobre una elevada y estratégica colina, es éste el motivo que ha justificado la existencia de una fortaleza más o menos importante en este mismo lugar desde épocas remotas. Según restos encontrados podemos confirmar este supuesto desde prácticamente tiempos romanos. Este hecho no pasa desapercibido para el reconquistador Alfonso VI, quien aprovechando restos de un castillo árabe levantó una fortaleza encomendando la vigilancia a Rodrigo Díaz de Vivar “el Cid Campeador”. El edificio debería poseer especial importancia, ya que era el lugar elegido como residencia por los monarcas durante su estancia en Toledo.
En el siglo XVI, con Carlos V ocupando el trono, llegó el momento cumbre del Alcázar, ya que el soberano quiso reformarlo creando un palacio digno del Emperador. Alonso de Covarrubias fue el encargado de las trazas en 1537, diseño que fue seguido por Francisco de Villalpando, Juan de Herrera y más constructores de reputada talla. Un siglo después, con el traslado de la capital a Madrid, el edificio perdió la principal función para la que había sido destinado y comenzó un período de declive, sufriendo distintas utilizaciones: cuadra, granero, cárcel, etc.
En 1710 fue incendiado por las tropas del archiduque Carlos, siendo restaurado en 1774 por Ventura Rodríguez para convertirlo en Real Casa de Caridad por orden del cardenal Lorenzana. Otro incendio, provocado en 1810 por las tropas napoleónicas, asoló de nuevo el edificio, que no fue rehecho hasta 1867 para ser utilizado como Academia de Infantería. No fue éste el último incendio sufrido, ya que en 1887 el edificio fue de nuevo pasto de las llamas, siendo posteriormente reparado con aspecto más notable.
El grandioso edificio fue de nuevo protagonista del desastre, ya que en 1936, a causa de la Guerra Civil española, el edificio fue prácticamente reducido a escombros. Afortunadamente fue reconstruido por el Ministerio del Ejército y Regiones Devastadas. Para ello utilizaron como modelo fotografías y planos existentes, dotando al Alcázar de un aspecto similar al que presentaba antes de su destrucción.
Durante los últimos años el Alcázar albergó dependencias del Gobierno Militar, siendo actualmente sede de la Biblioteca de Castilla la Mancha y desde el año 2010 el Museo del Ejército. Con todo lo sucedido a lo largo de la historia en el emblemático edificio, incluidas múltiples tragedias como la acontecida en el verano de 1936, en que el Alcázar fue testigo y protagonista de una Guerra Civil que enfrentó a hermanos y amigos entre sí y esperemos que no vuelva a repetirse jamás, es normal que se considere que el monumento esté “impregnado” de energías que puedan manifestarse de una u otra forma. A mediados de la década de los noventa del pasado siglo, una conocida publicación toledana se hizo eco de ciertas habladurías que corrían como la pólvora. Por entonces el edificio, además de como museo, era utilizado como gobierno militar. No es de extrañar entonces que la vigilancia de parte de sus instalaciones fuera llevada a cabo por los reclutas de un servicio militar que vivía sus últimos años. Fueron algunos de estos reclutas los que afirmaban haber vivido algunos momentos un tanto insólitos. Afirmaban que durante sus guardias se acercaba a ellos un militar de alta graduación, con uniforme que catalogaban de anticuado, que les recriminaba no cuadrarse y realizar el saludo correctamente, marchándose de igual manera que había llegado. Al finalizar su guardia, y dar las novedades al superior correspondiente, este no acertaba a saber de quién podría tratarse, ya que en ese momento no se encontraba ningún oficial o suboficial dentro del Alcázar.
Por aquella época también fue cuando el célebre profesor e investigador F. Ruiz de la Puerta, con otros acompañantes, realizó una psicofonía en una casa cercana, que ha sido emitida en numerosos programas especializados en el misterio. En dicha psicofonía, entre la conversación de los investigadores parecen colarse unas voces de fondo que gritan “cerdos, fascistas, ases



inos…

20 jul. 2018

tipos del Infierno



¡Pero por favor apresúrese!
El encargado cuelga el teléfono y marca el número de la policía. Después de unos segundos la operadora le contesta:
Departamento de policía ¿en que podemos ayudarle?
Hola Srta. Habla el encargado del motel. Necesito que mande a sus oficiales porque unos de mis clientes están siendo agredidos.
De acuerdo, mantenga la calma dígame el nombre del motel.
Claro señorita, es el motel "Golosos en el país de las maravillas”
La policía ya va en camino, quédese en donde está.
¡Señorita vienen hacia mi dos conejotes!
¿Tiene con que defenderse?
Si, Srta. tengo un cinturón.
¡Olvídelo, mejor ocúltese!
En ese momento, la recepcionista escucha unos fuertes golpes y gritos a través de la línea. Y después se corta la llamada.
Al llegar la policía al motel, ven a un par de sujetos platicando fuera del departamento 32 con sus disfraces de conejo completamente embarrados en sangre.
Ambos sujetos al ser apuntados por los oficiales comentan:
Sergio, ahora que hemos vengado a nuestros corazones traicionados, que te parece si nos damos la oportunidad de tomar esta complicidad como un compromiso.
¿Que tipo de compromiso?
Un compromiso parecido al noviazgo.
¿No te parece algo apresurado Sandra? acabamos de terminar con la vida de nuestras infieles parejas
.

La noches de miedo



Una noche en 2005, cuando yo estaba dormida y mi bebé en su moisés a los pies de mi cama, sentí que alguien me miraba y cuando desperté vi a alguien observándome, era una mujer de pelo corto que me miraba con una expresión de enojo, en ese momento yo cerré los ojos y no me podía mover, sólo pensé en levantarme por mi hijo pero no pude, el miedo me paralizo, no pude ni siquiera mover a mi esposo para despertarlo.
A partir de esa noche sucedieron cosas extrañas en mi casa, la luz del baño se prendía a media noche, la luz de la cocina y la licuadora también se prendían. La mayoría de las noches tenía pesadillas donde veía a una mujer regañando a mi hijo y casualmente el llanto de mi niño me despertaba para que yo me dirigiera al cuarto por él, pero sentía mucho miedo. La mayoría de las noches tenía pesadillas donde veía a una mujer regañando a mi hijo y casualmente el llanto de mi niño me despertaba para que yo me dirigiera al cuarto por él, pero sentía mucho miedo.
Así pasó casi un año. Varias noches encontraba a mi hijo llorando y lo veía como pegándole a la pared que estaba junto a su cuna, el decía “no, no”, lloraba y manoteaba a la pared, era como si alguien lo jalara y él forcejeaba, esa escena me daba mucho miedo. Así que lo cargaba y me lo llevaba rápidamente.
Un día mi hermana se quedó en mi casa a dormir y ella y su esposo se durmieron en el cuarto de mi hijo y al otro día en la mañana, mi cuñado me dijo que cuando salió del cuarto quiso volver a entrar pero vio a alguien sentado en la silla que estaba ahí adentro así que pensó que era alguna visita mía y se retiró pero le comenté que no había nadie más en la casa.
Inmediatamente sentí un miedo terrible, no sabía qué hacer, no podía ni moverme y mi hijo me abrazaba muy asustado y decía: ahí má ahí ta. Le pregunté en dónde y me llevó a su cuarto, no quería entrar y me señaló la pared, la misma pared que él manoteaba en las madrugadas, sentí un escalofrío en todo mi cuerpo pero entré al cuarto y hablé fuerte muy fuerte dije: ¡quien quiera que seas no tienes permitido estar aquí, vete, no te permito estar en mi casa, no hay nada aquí para ti, vete!
Mientras gritaba, mi hijo estaba escondido debajo de su mesa de juguetes, recé un salmo de la Biblia y me salí de la habitación.
Esa ocasión fue la última vez que sentí esa presencia en mi casa.

19 jul. 2018

No me mates Gabriel



La casa de la calle Aramberri, Es sin lugar a dudas uno de los lugares supuestamente embrujados más reconocidos que existen en Monterrey. Su leyenda y los supuestos acontecimientos siniestros que rodean la casa, perduran aun en estos tiempos. La historia de sangre nos remonta a los años 30s, en la que un padre de familia, Delfino Montemayor salió de su casa aun de madrugada rumbo a su trabajo en la Fundidora, su esposa Antonia Lozano de 54 años, lo despedía y le daba sus bendiciones para que tuviera un buen día, la hija de ambos, Florinda Montemayor una joven de 19 años continuaba durmiendo. Don Delfino nunca imaginó lo que acontecería después de irse, ni lo que hallaría al regresa Ya por la tarde regresó a su casa y al abrir la puerta, notó algo extraño, su esposa no salió a recibirlo y además se dio cuenta que en el piso había rastros de sangre, pequeñas gotas que venían de los cuartos. Pensando en lo peor, Don Delfino se dirige extrañado a las habitaciones y su cabeza se entumió cuando vio la horrible escena: Su esposa e hija habían sido brutalmente asesinadas, sus cuerpos yacían en sus camas , las paredes y los muebles de la habitación estaban completamente salpicados, las mujeres habían sido degolladas salvajemente, sus cuellos estaban mortalmente abiertos hasta la tráquea. Su esposa Antonia estaba recostada sobre cama llena de sangre con el mentón y el cuello abiertos en canal. Mientras que su adorada hija Florinda, tenía un gran corte en su garganta que casi le desprende la cabeza. Estaba semidesnuda sobre el colchón completamente manchado de sangre y se veía como se hizo un charco debajo de ella. Como pudo el hombre dio parte a las autoridades y se hizo el caos en la casa con la gente que llego a investigar el horrendo crimen. El asesinato cimbro a la sociedad Regiomontana de aquella época por el salvajismo y la naturaleza del crimen. En primera instancia el móvil había sido el robo. Y comenzaron las primeras pesquisas.
En primera instancia se determinó que los asesinos tuvieron libre acceso a la casa, ya que las cerraduras no habían sido forzadas y que las mujeres conocían al o los victimarios. De tal manera que los primeros indiciados fueron Don Delfino y familiares. Durante la investigación uno de los encargados, Inés González, notó el rastro de sangre, pequeñas gotas que salían de la casa y conducían a una carnicería cercana que resultó ser propiedad de Gabriel Villarreal y Emeterio González, un par de carniceros que eran conocidos en la colonia. Inicialmente fueron detenidos por las evidencias encontradas en la carnicería y con los interrogatorios terminaron confesando el crimen.
Al saber que la familia tenía dinero y una pequeña fortuna en monedas de plata. Gabriel junto con Emeterio planearon robar la casa, para lograrlo necesitaban entrar a la propiedad y someter a las mujeres, ellos conocían a Heliodoro y Fernando Montemayor que eran sobrinos de la familia, un par de jóvenes sin oficio y que estaban dispuestos a robar a sus familiares. Ellos serian la entrada segura. Necesitaban a un chofer para la huida e invitaron a un tal Pedro Ulloa para apoyarlos. El robo seria simple. Fernando y Helidoro tocarían la puerta para que las mujeres abrieran, al hacerlo los carniceros entrarían y las someterían, mientras que los hermanos buscarían el dinero y las cosas de valor que pudieran llevarse; No sería un gran problema.
Al llegar el día del golpe. Minutos después de que Don Delfino se retirara de su hogar y su mujer atrancara la puerta. Fernando tocó la puerta de la casa, su tía Antonia al ver a los sobrinos, no dudó en abrir la puerta y dejarlos pasar, en ese instante los carniceros aprovechando el momento se meten a la fuerza a la casa y someten a la señora Antonia, la meten en los cuartos donde Florinda aun dormía y fue despertada súbitamente por Gabriel y al verse sometida comienza a luchar mientras el hombre intentaba abusar de ella, mientras los demás buscaban el dinero. El llanto y los gritos de las mujeres pusieron nerviosos a los hombres y arremetieron en contra de ellas. Todo se salió de control cuando Gabriel arremete en contra de la joven y la degüella ante la mirada atónita de sus primos y los gritos de horror de la señora Antonia que también es asesinada de manera cruel. La agonía de las mujeres al desangrarse y el ruido de la sangre aspirada por sus gargantas en sus intentos por jalar el aire mientras su vida se desvanecía, terminó con aquella orgia de sangre. Los Hermanos Montemayor no daban crédito a lo que veían y los carniceros poseídos por el odio y tomaron el dinero que encontraron y alegando que fue mejor, que así no identificarían a nadie. Presurosos tomaron lo que pudieron y salieron huyendo de la casa, los hermanos abordaron el carro en donde Pedro esperaba y los carniceros corrieron rumbo a su negocio para esconderse mientras pasaba la “tormenta” .
La suerte no les duró mucho tiempo, fueron descubiertos y eventualmente arrestados, Gabriel confeso como habían planeado el robo y el asesinato de las mujeres, señalando a sus cómplices, la sociedad pedía un castigo ejemplar para los infernales asesinos. Durante su proceso fueron trasladados. Inexplicablemente los guardias relajaron la seguridad y les permitieron escapar, durante la huida, abrieron fuego en contra de ellos y terminaron con sus vidas. Después sus cuerpos fueron presentados para acallar la exigencia de justicia de la sociedad de aquella época y se corrió el rumor que Don Delfino había ordenado la ejecución de los criminales. El tiempo pasó y la casa se quedó en ruinas. No se sabe en que época comenzaron las leyendas sobrenaturales de este lugar. Versiones más actuales indican que el lugar comenzó a ser visitado durante la madrugada, por gente que salía de los antros y bares del Barrio Antiguo y que al calor de las borracheras comenzaron a acuñar el mito de que en la casa podían escucharse los lamentos de dolor de las mujeres, incluso algunas otras versiones indicaban que se veían sus espíritus rondar la obscuridad de la casa. Como un sitio abandonado e involucrado en un hecho de sangre horrible, la gente practicante de hechicería y cultos paganos comenzó a tomar este lugar como centro de adoración y prácticas de brujería que con el tiempo acrecentó la leyenda de que en este lugar se aparecían o se presentaban manifestaciones extrañas y demoniacas. La casa se convirtió en sitio obligado para los investigadores de lo paranormal, se dice que incluso vecinos del lugar hacían visitas guiadas por el lugar a cambio de dinero, esto atrajo la atención de las autoridades e invariablemente tapiaron la casa con blocks y malla corla para impedir el acceso al inmueble, pero el tiempo y el morbo de las personas por visitar un lugar supuestamente embrujado, lograron burlar estas barreras e introducirse de forma habitual por curiosos y practicantes de magia negra. En la actualidad el sitio continua en ruinas y es un lugar peligroso por lo antiguo de la construcción. Pero permanece esperando la visita de personas que se aventuren a descubrir sus secretos y encontrarse con los espíritus errantes de Doña Antonia y Florinda Montemayor o algo peor.
Testimonios recientes indican que al entrar en la casa, se puede sentir una vibra “pesada”, cambios de temperatura repentinos, sofocación y baja de presión; además de olores nauseabundos e inquietantes sombras acechando en sus sucios rincones. La verdad solo puede saberse visitando la casa y atestiguar estos fenómenos. Quizás el rumor más perturbador que rodea este lugar es que unos investigadores al recorrer la casa lograron captar una psicofonía en donde se escuchaba la voz de una mujer que gritaba “NO ME MATES GABRIEL…”





EL ADIOS



Hace algún tiempo tuve una relación amorosa con un joven al cual quería mucho y el a mí, en ese entonces tendría 21 años. Nuestra relación era como las demás, intensa y llena de sueños primerizos que se iban concretando conforme avanzábamos en la relación, sin embargo la felicidad no es completa. Cuando apenas íbamos a cumplir los tres meses de relación, el tuvo un derrame cerebral que lo llevó a ser internado y no logró sobrevivir. Eso me lleno de una profunda tristeza y el proceso de duelo fue muy difícil. Cuando entregaron su cuerpo el dolor invadió a toda su familia y a mí. En su velorio lo recordaba con cada detalle que habíamos tenido durante el tiempo que estuvimos juntos. Siendo ya de madrugada como entre 3 y 4 de la mañana, regresé a mi casa de su velorio, estaba agobiada y muy cansada, había sido un día largo y difícil para todos. Lo único que deseaba era descansar y olvidarme por unos instantes de lo que estaba pasando. Así que me recosté en mi cama y fueron quizás unos segundos en los que comencé a quedarme profundamente dormida; pero sentí algo muy extraño. Cerraba mis ojos y pude notar como alguien se sentaba en la cama, percibí el movimiento del colchón y la presencia de alguien; pero además de eso noté que ese alguien se acostaba a mi lado, sentí frio y pensando que era una persona de mi familia, voltee para ver quién era y al notar que no había nadie acostado, me asusté y me paré enseguida a encender la luz. Todo estaba en completa calma, revisé por todos lados sin encontrar indicios que de alguien hubiera estado ahí, incluso la puerta permanecía cerrada. El temor me inquietó y traté de no pensar en algo extraño, en cambio pensé que mi cuerpo y mi cerebro cansando por tantas emociones, me estaban haciendo unas jugarretas mentales. Así que apagué todo y me volví a acostar, mis ojos cansados apenas se volvían a cerrar cuando vuelvo a sentir de nuevo la sensación de algo acostarse; pero esta vez lo sentí en mis piernas, sentí el peso y la sensación de una persona colocando su cuerpo en mis piernas. Eso fue demasiado para mí y me levanté en pánico a encender de nuevo la luz, me quedé un momento pensando en que había sido todo eso. Me acosté y dejé la luz encendida, solo así pude dormir, mi temor fue vencido apenas coloqué la cabeza en la almohada y no supe más. Al día siguiente la pena y la tristeza me invadieron en cuanto abrí los ojos, el torrente de recuerdos y la muerte de mi novio comenzaba a pesarme de sobremanera. Aun tenía esa sensación extraña de la madrugada; pero no quise pensar más, y me alisté para irme al entierro. Pena y dolor es lo que podría describir en esos momentos en que ves como el ataúd baja al agujero en donde quedaran los restos de la persona a la que quisiste. Al finalizar el entierro no quise saber más y mi duelo apenas comenzaba; pero también a partir de ese triste momento, comenzaron las manifestaciones extrañas en mi vida y en mi casa.
Al principio no alcanzaba a comprender que eran todas aquellas cosas que de pronto sucedían a mi alrededor: Luces que prendían y apagaban, cambios de temperatura repentinos al entrar en las habitaciones, susurros en mi oído y los toques sutiles en mi persona, como el cabello o roces que me daban escalofríos. No quise pensar o atar cabos en ese momento, ni tampoco sugestionarme; pero un día me quedó claro el mensaje. Estando en mi casa y para recordarlo puse un disco que me había regalado al principio de nuestra relación, la música sonaba y mientras hacía mis deberes me concentraba en las letras de las canciones, entonces comencé a pensar en él y de pronto, comenzó a sonar una canción que él me había dedicado estando en vida. Era imposible, estaba sonando en las primeras melodías y de pronto se brincó a la penúltima canción sin motivo aparente y sin que nadie tocara el aparato de sonido. Entonces lo comprendí. El espíritu de mi novio muerto estaba y había estado todo el tiempo conmigo desde su funeral. En ese instante me invadió la tristeza y comencé a pedir a Dios por él. Lloré; pero tenía que dejarlo ir y así fue. Con un ultimo adiós le pedí que se marchara y descansara en paz. No sé si fue eso; pero no volví a sentir su presencia, los fenómenos raros cesaron y yo comencé a estar tranquila, aunque lo recuerdo y sé que no lo olvidaré jamás.

A MI SOBRINITA LA MATÓ SU AMIGO IMAGINARIO




Nunca olvidaré esta experiencia, ni su rostro angelical que me pidió ayuda.
Yo crecí en la casa de mi abuela paterna en La Pastora, era una casa grande con patio interno. Cuándo mi hermana tenía 10 años mi mamá quedó accidentalmente embarazada de mí y cuando cumplió sus 15 años la dejaron tener novio y le hicieron una gran fiesta en la vieja casa. Se había puesto muy bonita y a los pocos meses se casó y yo llevé los anillos, al parecer estaba embarazada, así que siendo muy jóvenes se quedaron a vivir con nosotros. Nació una niña bellísima, caririta y con los ojos azules como los de mi abuela, super inteligente y llamativa, yo jugaba con ella, la protegía, pero después que cumplió 4 años comenzó a jugar con “Sombrita”, hablaba sola, se reía y se miraba mucho en el espejo. Nunca pude ver a su amigo, solo una sombra que se deslizaba furtiva y silenciosa.
Así que la llevaron a un sicólogo infantil quien dijo que eso era normal y que se le pasaría cuando entrara en la escuela, porque tan solo era un amigo imaginario. Bueno aquello se volvió tan cotidiano que invitábamos a Sombrita a comer a la mesa, que jugara en el cuarto, hasta se iba hasta de vacaciones con nosotros. Todo estaba bien hasta que Raquelita, una niña dulce se convirtió en amargada, comenzó a decir groserías, no hacía caso y de repente se ponía a jugar cosas raras, sobre todo el juego de las escaleras porque Sombrita se lo enseñaba, y así hablaba de cosas que no eran para su edad, y me culpaban, pero ella insistía y les aclaraba que no era su tío Bético.
Lo más espantoso era que este ser comenzó aparecer en forma fugaz en las fotografías, reflejos de ventanas y espejos, pero nadie me creía hasta que la niña comenzó asustarse y confesó que Sombrita le decía que no me quisiera.
Mi abuela buscó a una rezandera quien dijo que le volvieran a echar el agua porque se había alejado su Ángel de la Guarda, y es a partir de allí que ese amigo imaginario se volvió violento, activaba la tele, apaga y encendía las luces, abría los chorros y lo mas escalofriante es que movía y escondía los juguetes. La niña se molestó con su amigo imaginario y comenzaron aparecerle moretones, yo veía como le alaba el cabello, cuando se escondía debajo de la cama y no la dejaba dormir. Mi hermana harta de tanta cosa rara buscó alquiler y decidió mudarse.
Esa tarde Raquelita estaba guardando sus juguetes y comenzó a gritar, salimos corriendo, venía bajando por las escaleras, vi una sombra que la perseguía y la empujó, cuando cayó junto a nosotros ya estaba muerta, se había desnucado.
Recuerdo bien que la metieron en un urnita blanca y la vistieron de angelito, nunca pude olvidar a Raquelita, porque noche tras noche viene a visitarme tomada de la mano de su amigo imaginario, una sombra oscura con ojos brillantes que se la llevó.
La gente no sabe que a veces esos amigos imaginarios pueden ser espíritus que se tornan peligrosos cuando los niños no quieren hacer lo que ellos dicen.

La violacion



Historia basada en un hecho real.
Kimberly Guadalupe fue encontrada muerta hace algún tiempo en un canal a cielo abierto al norte de la ciudad, en un sector en la colonia Santa Elena, había sido violada y mutilada de una manera perversa, presentaba huellas de tortura y tenía sus pechos mordisqueados y los genitales dañados por diversos cortes hechos con algún objeto afilado. Las autoridades hicieron sus primeras pesquisas sin entender quien o quieres habían cometido tan horrendo crimen, mientras que reporteros amarillistas del Extra trataban de sacar una buena foto de la jovencita muerta y publicarla en la edición del día siguiente. Lo que quedaba de sus ropas estaban manchadas de sangre y en su ropa interior había restos de semen y varias joyas de fantasía que pertenecían a la jovencita, tendría unos 14 años y era residente de la colonia Emiliano Zapata, el crimen en aquel entonces fue conocido por mucha gente gracias al Extra y no sería más que una estadística en las cifras de desapariciones y muertes de mujeres de la ciudad de Tampico. Siendo la familia de escasos recursos, la justicia no llegaría jamás para ellos. Lo extraño de este caso es la forma en que se descubrió el perpetrador del crimen y es de una manera algo escalofriante, sin demeritar el hecho de la muerte de la joven.
Después de aquellos días del asesinato de Kimberly, la gente poco a poco se fue olvidando de aquel acontecimiento, la vida cotidiana y las situaciones de riesgo que en aquel entonces se vivían en la ciudad hicieron que la gente se preocupara más por su seguridad. Fue una tarde de verano que una familia se dirigía a un convivio muy cerca del lugar donde fue hallada muerta la joven, Jennifer la hija mas pequeña de aquella familia, acostumbraba a jugar por esos alrededores, metiéndose entre la maleza y los puentes hechizos del lugar, tenía por afición “pescar” pequeños peces y renacuajos en el agua contaminada de los canales, junto con otros niños, en una de esas ocasiones se topó con lo que parecía ser una pulsera con un corazón, era de plata y tenia escrito el nombre de “Kimberly” en la parte trasera. La tomó sin pensar y desde aquel día nunca la soltó ni para bañarse.
El día de la fiesta ocurrió algo inusual con la niña, de pronto se quedo viendo fijamente al canal por un buen rato con la mirada perdida, por lo que su mama comenzó a preocuparse, la niña decía que veía a una muchacha asomarse y le tendía la mano para que la ayudara, cosa que la mama no alcanzaba a comprender. Por la noche Jennifer se despertaba gritando de terror después de haber tenido una pesadilla por lo que sus padres y hermanos fueron en su auxilio, al preguntarle que había soñado, la niña tan solo decía que se veía a si misma siendo atacada por un señor que la golpeaba y la cortaba con un “exacto”, sin dar más importancia todos se fueron a dormir, tratando de olvidar lo sucedido. Durante el día y estando en la escuela, se volvió huraña y se separó de sus amigos mostrando problemas de conducta, pero lo que más inquietó a todos fue que dibujaba compulsivamente, dibujos raros, dibujos donde había personas con cuchillos, niñas sangrando y gritos, algo que comenzó a preocupar a sus padres que no entendían que sucedía con la niña, lo peor sucedió una noche que no regresaba de jugar con los vecinos, un hermano salió a buscarla para cenar , con los niños con los que acostumbraba a jugar, nadie sabía de ella, unos decían haberla dejado en el canal jugando sola, por lo que fue corriendo a avisar a sus padres y salieron todos a buscarla, temiendo lo peor llegaron a esa parte de canal donde era común ver a Jennifer y después de buscarla entre la obscuridad por fin pudieron hallarla, estaba parada entre en zacatal aledaño al canal, estaba completamente sucia y llena de lodo negro apestoso, los padres comenzaron a gritarle y a preguntarle que estaba haciendo ahí. La niña tenía la mirada pérdida y no decía una sola palabra, angustiados los padres la llevaron a su casa, la limpiaron y la acostaron, los hermanos temerosos notaron que la niña no parpadeaba, solo tenía la mirada fija en el techo. La noche transcurrió tensa, los padres no sabían qué hacer, meditaban como harían para ayudar a la niña que de pronto se había vuelto extraña, de pronto un grito de terror los alertaba, esta vez era de la hija mas grande, el grito provenía de afuera y el padre salió para ver que sucedía, la jovencita estaba acuclillada afuera del baño y temblaba señalando la ventana del cuarto de las niñas.
-Ahí estaba, era una muchacha papá, tenía sangre por todos lados-
-¿Que muchacha, donde esta?-
-No se, desapareció cuando me di cuenta que estaba ahí, le pregunte que quien era y me miro y así como la vi, desapareció-
El padre tratando de reconfortar a la asustada y temblorosa jovencita, escuchó del interior de la casa los gritos de la esposa. Ambos entraron alertados y en el interior estaban todos, no hallaban a Jennifer, desesperados salieron a buscarla y uno de los hermanos vio a lo lejos a la niña corriendo en por las calles polvorientas y obscuras de la colonia, todos salieron detrás de ella, cuando por fin la alcanzaron la vieron entrar en un tubo de desagüe del canal donde jugaba, al bajar sus hermanos y su papa, la vieron sentada llorando desconsoladamente, como pudieron la sacaron del lugar y la llevaron a la casa, toda la familia estaba histérica, desconsolada y extrañada del comportamiento de la niña, la cual tenía agachada su cabeza y lloraba silenciosamente.
-¿Por qué haces esto Jennifer?- Pregunto la mama enérgicamente
Después de un rato de silencio, la niña habló entre dientes
-Es la muchacha muerta, ella me habla entre sueños-
-Ya basta niña, quiero que me digas que quieres, que te pasa?-
-La muchacha muerta se llamaba Kimberly, ella me dijo quien la mató-
Al decir esto, todos se quedaron en silencio, recordaron el crimen de la joven del canal y que el asesino no había sido encontrado
-¿Que dices? ¿Quien fue?-
El rostro de la niña cambió, ahora reflejaba una cara llena de ira, alzó la mano en la que apretaba la pulsera de plata que encontró en el canal, y vio fijamente a su papá, que se encontraba en la habitación y lo señalo, diciendo con una voz grave y adulta.
-Fue él, mi papá-

LA MOCHA



1930. Iguala de la Independencia, Guerrero. A la creciente ciudad de Iguala llegó en ese entonces un joven maestro el cual tenía la encomienda de enseñar a varios niños de una comunidad a las afueras de Iguala, muy cerca de la laguna de Tuxpan, en ese entonces las escuelas eran solamente de varones y de grados mixtos por lo que en un solo salón se congregaban decenas de niños de diferentes grados a los cuales este maestro llamado Francisco Salas, enseñaba cada día con ahínco y paciencia, con el paso del tiempo pasaron cientos de niños por el aula mayor de la escuela y de la misma forma fue creciendo hasta que hubo varias aulas en donde tomaban clases niños indígenas e hijos de los jornaleros que vivían en las cercanías de los cerros y la laguna. La ciudad de Iguala y sus alrededores se amplió y con ello comenzaron a llegar gentes de muchas partes de Guerrero entre ellos una mujer que llegó a vivir al pueblo donde Francisco daba sus clases. Crescencia era su nombre y de su apellido poco se sabe.Crescencia tenía el oficio de curandera y hierbera, algunas personas la visitaban con el fin de hacerse limpias y curaciones esotéricas; pero otras conocían la verdadera identidad de la señora; pero callaban por temor de que pudieran padecer algún maleficio que “Chencha” les lanzara. Esta mujer comúnmente visitaba la escuela, sus motivos no eran muy claros; Algunos decían que merodeaba la escuela espiando a los niños, ofreciéndoles dulces y pastes para ganar su amistad y confianza, eso alertó a algunas personas, de la misma forma lo dejaban pasar por el temor, aunque permanecían vigilantes del comportamiento de la mujer. Con el tiempo se hizo de amistad con Francisco el maestro, el cual comenzó a cortejarla, ya que a pesar de todo lo que rumoraba de ella, era muy bonita para la edad que supuestamente tenia y que se decía era mayor que el maestro, cosa que a él no le importó al grado y después de algún tiempo le propuso matrimonio, ante los ojos y las mentes incrédulas de muchos pobladores que le advirtieron al maestro sobre la honorabilidad de esta mujer. Nada impidió que se casara y se le llevara a vivir a su casa que estaba por un lado de la escuela.
Al principio el matrimonio fue como todos los tradicionales, la mujer atendía a su marido y este salía a trabajar casi todo el día para cubrir dos turnos en las aulas. Para llegar finalmente en las noches agotado, cenar, tomarse un té de hierbas que lo hacía dormir plácidamente todas las noches y despertar descansado hasta el día siguiente. Esa era la rutina de la pareja. Entonces y sin que nadie lo notara comenzaron a acontecer algunos sucesos extraños en el pueblo. Muchas personas afirmaban escuchar por las madrugadas el revolotear de unas alas enormes surcar los cielos nocturnos y al mirar o querer descubrir el ave que producía el sonido nunca pudieron observar nada. Poco a poco una época del terror comenzó a azotar al pueblo. Mucha gente decía haber visto una gran ave merodear por las casas en donde había niños y personas enfermas. Las calamidades empezaron también a atormentar a los pobladores y una racha de mala suerte agobio a todos por igual. Aunque nunca desapareció nadie, si comenzaron a enfermarse de males extraños y poco conocidos, que solo la curandera podía sanar.
Hartos de vivir con miedo y con la incertidumbre de ser acechados por algo, los pobladores comenzaron a vigilar los cielos, parcelas y casas, sin descubrir nada importante. Hasta que una noche un viejo velador por casualidad descubrió una escalofriante verdad que involucraba al maestro y su esposa. Sería la mañana de un viernes que el viejo tocó la puerta de la casa del maestro Francisco y este le abrió preguntándole que se le ofrecía. El humilde velador le pidió que lo invitara a pasar y le contaría algo que quizá no le gustaría escuchar; pero que era necesario decírselo. Extrañado, Francisco le permitió entrar y le sirvió un jarro de café, el cual hervía en una olla de barro y lo había dejado previamente su esposa antes de salir al mercado por unas hierbas, situación que aprovechó el anciano para acercarse al maestro.Le contó que la noche previa hacia un rondín por unas calles polvosas de un barrio de indígenas nahuas y que vio algo que le pareció extraño, el conocía los usos y costumbres de los nahuas y vio una humareda que salía de uno de los patios de una vecindad abandonada, al acercarse y en medio de la obscuridad vio que en el interior parecía haber una alumbrada que despedía ese humo y al entrar vio a su mujer haciendo alguna clase de hechicería con hierbas y cosas indecibles, como guajolotes muertos y tripas de los mismos animales, con las que se untaba sangre e inmundicia en el cuerpo desnudo. De alguna forma aquella humareda envolvió a la mujer y luego de un rato un revolotear de alas despejo aquel humo y dejo entrever a un enorme guajolote con una asquerosa cabeza y un cuello de color blanco azulado cubiertos de pliegues y verrugas de color rojo y un par de apéndices que salían de un pico amarillento y daban la impresión de moverse a voluntad. El miedo invadió al viejo velador y salió corriendo de aquel lugar para refugiarse en su casa donde cerró puertas y ventanas por temor a que aquel animal lo hubiera seguido, al rayar el alba lo primero que hizo fue correr a contarle al maestro.
Francisco no dio crédito a las palabras del viejo y se paró molesto de su silla en tanto corría al hombre de su casa, gritándole que no volviera más. Sin embargo esa idea de que su mujer quizá estuviera haciendo cosas extrañas sin que él se enterara lo asaltó todo el día mientras daba sus clases. Había algo en lo que el viejo tenía razón y era que los niños, sus alumnos comenzaron a enfermar de fiebres y diarreas desde que Crescencia había llegado al pueblo y algunos de ellos estaban tan desnutridos que dejaron de asistir a las clases. Sobre todo los niños de primer grado. De la misma forma las personas se quejaban de enfermedades desconocidas que los hacían dormir toda la noche y despertar cansados y sin energía. Al pensar esto último, Francisco tuvo una revelación: El té que le daba su esposa todas la noches y lo hacía dormir “como tronco”. En ese momento sintió náuseas y pesar de que las palabras del velador resultaran ciertas y planeó espiar a su esposa, esa misma noche.
Al llegar a su casa, continuó con la misma rutina para que no sospechara, luego de la cena; la señora le ofreció el té de hierbas con el que comúnmente agarraba el sueño y apenas lo probaba y acomodaba la cabeza en la almohada, caía en un sueño profundo. Así que sin que se diera cuenta, el maestro tiró el contenido del jarro en una macetita que había al centro de la mesa e hizo como que tenía sueño y se fue a acostar, pero todo el tiempo estuvo alerta en lo que hacía su esposa. Seria de madrugada cuando sintió que se levantaba de la cama y salía a hurtadillas por la puerta hacia el pasillo y luego de la misma forma con sigilo abrió la reja que daba al patio. Francisco presuroso se levantó para seguirla y caminó algunos metros en el gran solar de la casa, al fondo en una arbolada y casi oculta se paró viendo al cielo y extendiendo los brazos, después de mucho rato, comenzó a juntar unas piedras redondas para hacer un círculo y encender unos leños para una fogata. Mientras se avivaba el fuego la señora tomo un par de guajolotes y los sacrificó. Después se despojó de su ropa y comenzó a untarse la sangre de uno de ellos, al terminar este repugnante acto, arranco las piernas de la otra ave y las acomodó en una piedra grande, luego continuo con un extraño ritual en lenguas desconocidas y prácticas de hechicería, ante la mirada atónita de Francisco que no podía creer lo que sus ojos veían. Se sintió engañado y triste por haber descubierto que su mujer era una bruja. Su mente aun trataba de darle un explicación y justificar esas acciones, después de todo solo eran cosas raras pero no estaba dañando a nadie, apenas iba a regresar a su casa cuando su mujer empezó a revolcarse en el piso víctima de intensos dolores y antes de que el maestro reaccionara, un grito lanzado por su mujer inundó la noche y los alrededores, ante la mirada de horror y pánico del maestro vio que Crescencia se despojaba de ambas piernas, arrancándoselas con violencia y en medio de gritos de dolor se quedó sin extremidades a la altura de la cadera, contrario a lo que pudiera pensar el maestro, no sangró ni un momento y en cambio, tomó las patas que había cortado del guajolote y las enterró en la carne donde habían estado sus piernas, y la transformación comenzó.
Un vientecillo comenzó a mover las ramas de los árboles y el fuego comenzó a cobrar más fuerza y se levantó para luego apagarse y hacer una humareda que inundó todo el lugar nublando la vista de Francisco, era sofocante y le comenzaron a llorar los ojos de tan intensa humareda, se cubrió como pudo la boca y la nariz para no respirar aquellos humos y apenas podía distinguir a unos metros de él. Poco a poco el humo comenzó a disiparse y cuando lo hizo. El maestro sintió un escalofrío de muerte al ver que su mujer ya no estaba, en cambio una enorme ave con apariencia de guajolote estaba parada junto a los restos de la fogata. El ave comenzó a aletear para tomar el vuelo y así lo hizo, en medio de ensordecedores aleteos y graznidos voló unos metros hacia arriba y se fue al ras de las copas de los arboles perdiéndose de vista en la obscuridad de la noche.
El maestro permaneció atento y luego de ver el siniestro espectáculo se tiró a la tierra y comenzó a llorar su desventura y el haberse enterado que su mujer en realidad era una maldita bruja que hacia el mal y dañaba a sus queridos alumnos y sus padres y quizá hasta peores cosas hacia sin saber. Le dolía el haber estado engañado por años y haber sido utilizado para que Crescencia se acercara a los infantes. Esa era la cruel verdad. Lentamente se incorporó para ver si su mujer estaba ahí o que había pasado y con estremecimiento vio que no quedaban más que pedazos de piel, la fogata apenas encendida y el par de piernas acomodadas en una roca boluda que se calentaba con el calor resultante de la alumbrada para que no se enfriaran. Luego de estar pasmado viendo todos esos despojos, la decepción y la ira se anidaron en su corazón y sin pensar tomó las piernas y todos los restos que había regados y los echó al fuego que se avivó de una manera extraña quemando todo. Iluminado por la lumbre el rostro del maestro Francisco se iluminó de forma siniestra y sonrió con una leve mueca de triunfo. Al ver que todo se consumía se dio la media vuelta y se metió a su casa, sentándose a beber un vaso de Brandy para esperar a que regresara su mujer.
Llegó el alba y Francisco permanecía dormido acomodado sobre sus brazos en una mesa y poco a poco despertó dándose cuenta de la hora y que su mujer no había llegado, un tanto preocupado se paró y se dirigió al lugar de la noche anterior, al abrir la puerta no pudo evitar dar un grito de horror y cayendo sobre sus espaldas miró con pánico que su mujer estaba al pie de la puerta intentando entrar. Estaba desnuda, llena de ceniza y sudor y no tenía ambas piernas. La parte de su cuerpo donde alguna vez estuvieron sus extremidades había un par de huecos cubierto con apenas una delgada capa de piel por donde se reflejaba la carne y el hueso. Aquello era incomprensible para el maestro que no daba crédito a lo que veía sus ojos. La bruja al regresar por la madrugada vería con desesperación que no estaban sus cálidas piernas en la roca para colocárselas de nuevo y le ganó la mañana, su cuerpo al no tener las extremidades se quedó así, lisiado para siempre. Ese fue el castigo que sin planearlo, el maestro Francisco le impuso a su mujer por ser una bruja ruin y malvada. A pesar de todo el hombre seguía amándola y ayudó en lo que pudo a su mujer, la cual estuvo condenada a estar atada en una silla de ruedas de madera por el resto de sus días. La gente del pueblo al ver y saber sobre la discapacidad de la mujer intuyeron que había recibido su justo castigo, luego de saberse su cruel y merecido destino la gente la bautizó como “Chencha la Mocha” y este relato es cierto ya que ella vivía en la misma calle que yo y todos en esa época supieron su historia, que llegó a ser una leyenda. De su destino poco se sabe ya que con el tiempo se dejó de ver en el pueblo y los alrededores. El maestro Francisco continuó con su noble labor de la enseñanza y nadie le pregunto más por Chencha la Mocha.
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