20 jul. 2018

tipos del Infierno



¡Pero por favor apresúrese!
El encargado cuelga el teléfono y marca el número de la policía. Después de unos segundos la operadora le contesta:
Departamento de policía ¿en que podemos ayudarle?
Hola Srta. Habla el encargado del motel. Necesito que mande a sus oficiales porque unos de mis clientes están siendo agredidos.
De acuerdo, mantenga la calma dígame el nombre del motel.
Claro señorita, es el motel "Golosos en el país de las maravillas”
La policía ya va en camino, quédese en donde está.
¡Señorita vienen hacia mi dos conejotes!
¿Tiene con que defenderse?
Si, Srta. tengo un cinturón.
¡Olvídelo, mejor ocúltese!
En ese momento, la recepcionista escucha unos fuertes golpes y gritos a través de la línea. Y después se corta la llamada.
Al llegar la policía al motel, ven a un par de sujetos platicando fuera del departamento 32 con sus disfraces de conejo completamente embarrados en sangre.
Ambos sujetos al ser apuntados por los oficiales comentan:
Sergio, ahora que hemos vengado a nuestros corazones traicionados, que te parece si nos damos la oportunidad de tomar esta complicidad como un compromiso.
¿Que tipo de compromiso?
Un compromiso parecido al noviazgo.
¿No te parece algo apresurado Sandra? acabamos de terminar con la vida de nuestras infieles parejas
.

La noches de miedo



Una noche en 2005, cuando yo estaba dormida y mi bebé en su moisés a los pies de mi cama, sentí que alguien me miraba y cuando desperté vi a alguien observándome, era una mujer de pelo corto que me miraba con una expresión de enojo, en ese momento yo cerré los ojos y no me podía mover, sólo pensé en levantarme por mi hijo pero no pude, el miedo me paralizo, no pude ni siquiera mover a mi esposo para despertarlo.
A partir de esa noche sucedieron cosas extrañas en mi casa, la luz del baño se prendía a media noche, la luz de la cocina y la licuadora también se prendían. La mayoría de las noches tenía pesadillas donde veía a una mujer regañando a mi hijo y casualmente el llanto de mi niño me despertaba para que yo me dirigiera al cuarto por él, pero sentía mucho miedo. La mayoría de las noches tenía pesadillas donde veía a una mujer regañando a mi hijo y casualmente el llanto de mi niño me despertaba para que yo me dirigiera al cuarto por él, pero sentía mucho miedo.
Así pasó casi un año. Varias noches encontraba a mi hijo llorando y lo veía como pegándole a la pared que estaba junto a su cuna, el decía “no, no”, lloraba y manoteaba a la pared, era como si alguien lo jalara y él forcejeaba, esa escena me daba mucho miedo. Así que lo cargaba y me lo llevaba rápidamente.
Un día mi hermana se quedó en mi casa a dormir y ella y su esposo se durmieron en el cuarto de mi hijo y al otro día en la mañana, mi cuñado me dijo que cuando salió del cuarto quiso volver a entrar pero vio a alguien sentado en la silla que estaba ahí adentro así que pensó que era alguna visita mía y se retiró pero le comenté que no había nadie más en la casa.
Inmediatamente sentí un miedo terrible, no sabía qué hacer, no podía ni moverme y mi hijo me abrazaba muy asustado y decía: ahí má ahí ta. Le pregunté en dónde y me llevó a su cuarto, no quería entrar y me señaló la pared, la misma pared que él manoteaba en las madrugadas, sentí un escalofrío en todo mi cuerpo pero entré al cuarto y hablé fuerte muy fuerte dije: ¡quien quiera que seas no tienes permitido estar aquí, vete, no te permito estar en mi casa, no hay nada aquí para ti, vete!
Mientras gritaba, mi hijo estaba escondido debajo de su mesa de juguetes, recé un salmo de la Biblia y me salí de la habitación.
Esa ocasión fue la última vez que sentí esa presencia en mi casa.

19 jul. 2018

No me mates Gabriel



La casa de la calle Aramberri, Es sin lugar a dudas uno de los lugares supuestamente embrujados más reconocidos que existen en Monterrey. Su leyenda y los supuestos acontecimientos siniestros que rodean la casa, perduran aun en estos tiempos. La historia de sangre nos remonta a los años 30s, en la que un padre de familia, Delfino Montemayor salió de su casa aun de madrugada rumbo a su trabajo en la Fundidora, su esposa Antonia Lozano de 54 años, lo despedía y le daba sus bendiciones para que tuviera un buen día, la hija de ambos, Florinda Montemayor una joven de 19 años continuaba durmiendo. Don Delfino nunca imaginó lo que acontecería después de irse, ni lo que hallaría al regresa Ya por la tarde regresó a su casa y al abrir la puerta, notó algo extraño, su esposa no salió a recibirlo y además se dio cuenta que en el piso había rastros de sangre, pequeñas gotas que venían de los cuartos. Pensando en lo peor, Don Delfino se dirige extrañado a las habitaciones y su cabeza se entumió cuando vio la horrible escena: Su esposa e hija habían sido brutalmente asesinadas, sus cuerpos yacían en sus camas , las paredes y los muebles de la habitación estaban completamente salpicados, las mujeres habían sido degolladas salvajemente, sus cuellos estaban mortalmente abiertos hasta la tráquea. Su esposa Antonia estaba recostada sobre cama llena de sangre con el mentón y el cuello abiertos en canal. Mientras que su adorada hija Florinda, tenía un gran corte en su garganta que casi le desprende la cabeza. Estaba semidesnuda sobre el colchón completamente manchado de sangre y se veía como se hizo un charco debajo de ella. Como pudo el hombre dio parte a las autoridades y se hizo el caos en la casa con la gente que llego a investigar el horrendo crimen. El asesinato cimbro a la sociedad Regiomontana de aquella época por el salvajismo y la naturaleza del crimen. En primera instancia el móvil había sido el robo. Y comenzaron las primeras pesquisas.
En primera instancia se determinó que los asesinos tuvieron libre acceso a la casa, ya que las cerraduras no habían sido forzadas y que las mujeres conocían al o los victimarios. De tal manera que los primeros indiciados fueron Don Delfino y familiares. Durante la investigación uno de los encargados, Inés González, notó el rastro de sangre, pequeñas gotas que salían de la casa y conducían a una carnicería cercana que resultó ser propiedad de Gabriel Villarreal y Emeterio González, un par de carniceros que eran conocidos en la colonia. Inicialmente fueron detenidos por las evidencias encontradas en la carnicería y con los interrogatorios terminaron confesando el crimen.
Al saber que la familia tenía dinero y una pequeña fortuna en monedas de plata. Gabriel junto con Emeterio planearon robar la casa, para lograrlo necesitaban entrar a la propiedad y someter a las mujeres, ellos conocían a Heliodoro y Fernando Montemayor que eran sobrinos de la familia, un par de jóvenes sin oficio y que estaban dispuestos a robar a sus familiares. Ellos serian la entrada segura. Necesitaban a un chofer para la huida e invitaron a un tal Pedro Ulloa para apoyarlos. El robo seria simple. Fernando y Helidoro tocarían la puerta para que las mujeres abrieran, al hacerlo los carniceros entrarían y las someterían, mientras que los hermanos buscarían el dinero y las cosas de valor que pudieran llevarse; No sería un gran problema.
Al llegar el día del golpe. Minutos después de que Don Delfino se retirara de su hogar y su mujer atrancara la puerta. Fernando tocó la puerta de la casa, su tía Antonia al ver a los sobrinos, no dudó en abrir la puerta y dejarlos pasar, en ese instante los carniceros aprovechando el momento se meten a la fuerza a la casa y someten a la señora Antonia, la meten en los cuartos donde Florinda aun dormía y fue despertada súbitamente por Gabriel y al verse sometida comienza a luchar mientras el hombre intentaba abusar de ella, mientras los demás buscaban el dinero. El llanto y los gritos de las mujeres pusieron nerviosos a los hombres y arremetieron en contra de ellas. Todo se salió de control cuando Gabriel arremete en contra de la joven y la degüella ante la mirada atónita de sus primos y los gritos de horror de la señora Antonia que también es asesinada de manera cruel. La agonía de las mujeres al desangrarse y el ruido de la sangre aspirada por sus gargantas en sus intentos por jalar el aire mientras su vida se desvanecía, terminó con aquella orgia de sangre. Los Hermanos Montemayor no daban crédito a lo que veían y los carniceros poseídos por el odio y tomaron el dinero que encontraron y alegando que fue mejor, que así no identificarían a nadie. Presurosos tomaron lo que pudieron y salieron huyendo de la casa, los hermanos abordaron el carro en donde Pedro esperaba y los carniceros corrieron rumbo a su negocio para esconderse mientras pasaba la “tormenta” .
La suerte no les duró mucho tiempo, fueron descubiertos y eventualmente arrestados, Gabriel confeso como habían planeado el robo y el asesinato de las mujeres, señalando a sus cómplices, la sociedad pedía un castigo ejemplar para los infernales asesinos. Durante su proceso fueron trasladados. Inexplicablemente los guardias relajaron la seguridad y les permitieron escapar, durante la huida, abrieron fuego en contra de ellos y terminaron con sus vidas. Después sus cuerpos fueron presentados para acallar la exigencia de justicia de la sociedad de aquella época y se corrió el rumor que Don Delfino había ordenado la ejecución de los criminales. El tiempo pasó y la casa se quedó en ruinas. No se sabe en que época comenzaron las leyendas sobrenaturales de este lugar. Versiones más actuales indican que el lugar comenzó a ser visitado durante la madrugada, por gente que salía de los antros y bares del Barrio Antiguo y que al calor de las borracheras comenzaron a acuñar el mito de que en la casa podían escucharse los lamentos de dolor de las mujeres, incluso algunas otras versiones indicaban que se veían sus espíritus rondar la obscuridad de la casa. Como un sitio abandonado e involucrado en un hecho de sangre horrible, la gente practicante de hechicería y cultos paganos comenzó a tomar este lugar como centro de adoración y prácticas de brujería que con el tiempo acrecentó la leyenda de que en este lugar se aparecían o se presentaban manifestaciones extrañas y demoniacas. La casa se convirtió en sitio obligado para los investigadores de lo paranormal, se dice que incluso vecinos del lugar hacían visitas guiadas por el lugar a cambio de dinero, esto atrajo la atención de las autoridades e invariablemente tapiaron la casa con blocks y malla corla para impedir el acceso al inmueble, pero el tiempo y el morbo de las personas por visitar un lugar supuestamente embrujado, lograron burlar estas barreras e introducirse de forma habitual por curiosos y practicantes de magia negra. En la actualidad el sitio continua en ruinas y es un lugar peligroso por lo antiguo de la construcción. Pero permanece esperando la visita de personas que se aventuren a descubrir sus secretos y encontrarse con los espíritus errantes de Doña Antonia y Florinda Montemayor o algo peor.
Testimonios recientes indican que al entrar en la casa, se puede sentir una vibra “pesada”, cambios de temperatura repentinos, sofocación y baja de presión; además de olores nauseabundos e inquietantes sombras acechando en sus sucios rincones. La verdad solo puede saberse visitando la casa y atestiguar estos fenómenos. Quizás el rumor más perturbador que rodea este lugar es que unos investigadores al recorrer la casa lograron captar una psicofonía en donde se escuchaba la voz de una mujer que gritaba “NO ME MATES GABRIEL…”





EL ADIOS



Hace algún tiempo tuve una relación amorosa con un joven al cual quería mucho y el a mí, en ese entonces tendría 21 años. Nuestra relación era como las demás, intensa y llena de sueños primerizos que se iban concretando conforme avanzábamos en la relación, sin embargo la felicidad no es completa. Cuando apenas íbamos a cumplir los tres meses de relación, el tuvo un derrame cerebral que lo llevó a ser internado y no logró sobrevivir. Eso me lleno de una profunda tristeza y el proceso de duelo fue muy difícil. Cuando entregaron su cuerpo el dolor invadió a toda su familia y a mí. En su velorio lo recordaba con cada detalle que habíamos tenido durante el tiempo que estuvimos juntos. Siendo ya de madrugada como entre 3 y 4 de la mañana, regresé a mi casa de su velorio, estaba agobiada y muy cansada, había sido un día largo y difícil para todos. Lo único que deseaba era descansar y olvidarme por unos instantes de lo que estaba pasando. Así que me recosté en mi cama y fueron quizás unos segundos en los que comencé a quedarme profundamente dormida; pero sentí algo muy extraño. Cerraba mis ojos y pude notar como alguien se sentaba en la cama, percibí el movimiento del colchón y la presencia de alguien; pero además de eso noté que ese alguien se acostaba a mi lado, sentí frio y pensando que era una persona de mi familia, voltee para ver quién era y al notar que no había nadie acostado, me asusté y me paré enseguida a encender la luz. Todo estaba en completa calma, revisé por todos lados sin encontrar indicios que de alguien hubiera estado ahí, incluso la puerta permanecía cerrada. El temor me inquietó y traté de no pensar en algo extraño, en cambio pensé que mi cuerpo y mi cerebro cansando por tantas emociones, me estaban haciendo unas jugarretas mentales. Así que apagué todo y me volví a acostar, mis ojos cansados apenas se volvían a cerrar cuando vuelvo a sentir de nuevo la sensación de algo acostarse; pero esta vez lo sentí en mis piernas, sentí el peso y la sensación de una persona colocando su cuerpo en mis piernas. Eso fue demasiado para mí y me levanté en pánico a encender de nuevo la luz, me quedé un momento pensando en que había sido todo eso. Me acosté y dejé la luz encendida, solo así pude dormir, mi temor fue vencido apenas coloqué la cabeza en la almohada y no supe más. Al día siguiente la pena y la tristeza me invadieron en cuanto abrí los ojos, el torrente de recuerdos y la muerte de mi novio comenzaba a pesarme de sobremanera. Aun tenía esa sensación extraña de la madrugada; pero no quise pensar más, y me alisté para irme al entierro. Pena y dolor es lo que podría describir en esos momentos en que ves como el ataúd baja al agujero en donde quedaran los restos de la persona a la que quisiste. Al finalizar el entierro no quise saber más y mi duelo apenas comenzaba; pero también a partir de ese triste momento, comenzaron las manifestaciones extrañas en mi vida y en mi casa.
Al principio no alcanzaba a comprender que eran todas aquellas cosas que de pronto sucedían a mi alrededor: Luces que prendían y apagaban, cambios de temperatura repentinos al entrar en las habitaciones, susurros en mi oído y los toques sutiles en mi persona, como el cabello o roces que me daban escalofríos. No quise pensar o atar cabos en ese momento, ni tampoco sugestionarme; pero un día me quedó claro el mensaje. Estando en mi casa y para recordarlo puse un disco que me había regalado al principio de nuestra relación, la música sonaba y mientras hacía mis deberes me concentraba en las letras de las canciones, entonces comencé a pensar en él y de pronto, comenzó a sonar una canción que él me había dedicado estando en vida. Era imposible, estaba sonando en las primeras melodías y de pronto se brincó a la penúltima canción sin motivo aparente y sin que nadie tocara el aparato de sonido. Entonces lo comprendí. El espíritu de mi novio muerto estaba y había estado todo el tiempo conmigo desde su funeral. En ese instante me invadió la tristeza y comencé a pedir a Dios por él. Lloré; pero tenía que dejarlo ir y así fue. Con un ultimo adiós le pedí que se marchara y descansara en paz. No sé si fue eso; pero no volví a sentir su presencia, los fenómenos raros cesaron y yo comencé a estar tranquila, aunque lo recuerdo y sé que no lo olvidaré jamás.

A MI SOBRINITA LA MATÓ SU AMIGO IMAGINARIO




Nunca olvidaré esta experiencia, ni su rostro angelical que me pidió ayuda.
Yo crecí en la casa de mi abuela paterna en La Pastora, era una casa grande con patio interno. Cuándo mi hermana tenía 10 años mi mamá quedó accidentalmente embarazada de mí y cuando cumplió sus 15 años la dejaron tener novio y le hicieron una gran fiesta en la vieja casa. Se había puesto muy bonita y a los pocos meses se casó y yo llevé los anillos, al parecer estaba embarazada, así que siendo muy jóvenes se quedaron a vivir con nosotros. Nació una niña bellísima, caririta y con los ojos azules como los de mi abuela, super inteligente y llamativa, yo jugaba con ella, la protegía, pero después que cumplió 4 años comenzó a jugar con “Sombrita”, hablaba sola, se reía y se miraba mucho en el espejo. Nunca pude ver a su amigo, solo una sombra que se deslizaba furtiva y silenciosa.
Así que la llevaron a un sicólogo infantil quien dijo que eso era normal y que se le pasaría cuando entrara en la escuela, porque tan solo era un amigo imaginario. Bueno aquello se volvió tan cotidiano que invitábamos a Sombrita a comer a la mesa, que jugara en el cuarto, hasta se iba hasta de vacaciones con nosotros. Todo estaba bien hasta que Raquelita, una niña dulce se convirtió en amargada, comenzó a decir groserías, no hacía caso y de repente se ponía a jugar cosas raras, sobre todo el juego de las escaleras porque Sombrita se lo enseñaba, y así hablaba de cosas que no eran para su edad, y me culpaban, pero ella insistía y les aclaraba que no era su tío Bético.
Lo más espantoso era que este ser comenzó aparecer en forma fugaz en las fotografías, reflejos de ventanas y espejos, pero nadie me creía hasta que la niña comenzó asustarse y confesó que Sombrita le decía que no me quisiera.
Mi abuela buscó a una rezandera quien dijo que le volvieran a echar el agua porque se había alejado su Ángel de la Guarda, y es a partir de allí que ese amigo imaginario se volvió violento, activaba la tele, apaga y encendía las luces, abría los chorros y lo mas escalofriante es que movía y escondía los juguetes. La niña se molestó con su amigo imaginario y comenzaron aparecerle moretones, yo veía como le alaba el cabello, cuando se escondía debajo de la cama y no la dejaba dormir. Mi hermana harta de tanta cosa rara buscó alquiler y decidió mudarse.
Esa tarde Raquelita estaba guardando sus juguetes y comenzó a gritar, salimos corriendo, venía bajando por las escaleras, vi una sombra que la perseguía y la empujó, cuando cayó junto a nosotros ya estaba muerta, se había desnucado.
Recuerdo bien que la metieron en un urnita blanca y la vistieron de angelito, nunca pude olvidar a Raquelita, porque noche tras noche viene a visitarme tomada de la mano de su amigo imaginario, una sombra oscura con ojos brillantes que se la llevó.
La gente no sabe que a veces esos amigos imaginarios pueden ser espíritus que se tornan peligrosos cuando los niños no quieren hacer lo que ellos dicen.

La violacion



Historia basada en un hecho real.
Kimberly Guadalupe fue encontrada muerta hace algún tiempo en un canal a cielo abierto al norte de la ciudad, en un sector en la colonia Santa Elena, había sido violada y mutilada de una manera perversa, presentaba huellas de tortura y tenía sus pechos mordisqueados y los genitales dañados por diversos cortes hechos con algún objeto afilado. Las autoridades hicieron sus primeras pesquisas sin entender quien o quieres habían cometido tan horrendo crimen, mientras que reporteros amarillistas del Extra trataban de sacar una buena foto de la jovencita muerta y publicarla en la edición del día siguiente. Lo que quedaba de sus ropas estaban manchadas de sangre y en su ropa interior había restos de semen y varias joyas de fantasía que pertenecían a la jovencita, tendría unos 14 años y era residente de la colonia Emiliano Zapata, el crimen en aquel entonces fue conocido por mucha gente gracias al Extra y no sería más que una estadística en las cifras de desapariciones y muertes de mujeres de la ciudad de Tampico. Siendo la familia de escasos recursos, la justicia no llegaría jamás para ellos. Lo extraño de este caso es la forma en que se descubrió el perpetrador del crimen y es de una manera algo escalofriante, sin demeritar el hecho de la muerte de la joven.
Después de aquellos días del asesinato de Kimberly, la gente poco a poco se fue olvidando de aquel acontecimiento, la vida cotidiana y las situaciones de riesgo que en aquel entonces se vivían en la ciudad hicieron que la gente se preocupara más por su seguridad. Fue una tarde de verano que una familia se dirigía a un convivio muy cerca del lugar donde fue hallada muerta la joven, Jennifer la hija mas pequeña de aquella familia, acostumbraba a jugar por esos alrededores, metiéndose entre la maleza y los puentes hechizos del lugar, tenía por afición “pescar” pequeños peces y renacuajos en el agua contaminada de los canales, junto con otros niños, en una de esas ocasiones se topó con lo que parecía ser una pulsera con un corazón, era de plata y tenia escrito el nombre de “Kimberly” en la parte trasera. La tomó sin pensar y desde aquel día nunca la soltó ni para bañarse.
El día de la fiesta ocurrió algo inusual con la niña, de pronto se quedo viendo fijamente al canal por un buen rato con la mirada perdida, por lo que su mama comenzó a preocuparse, la niña decía que veía a una muchacha asomarse y le tendía la mano para que la ayudara, cosa que la mama no alcanzaba a comprender. Por la noche Jennifer se despertaba gritando de terror después de haber tenido una pesadilla por lo que sus padres y hermanos fueron en su auxilio, al preguntarle que había soñado, la niña tan solo decía que se veía a si misma siendo atacada por un señor que la golpeaba y la cortaba con un “exacto”, sin dar más importancia todos se fueron a dormir, tratando de olvidar lo sucedido. Durante el día y estando en la escuela, se volvió huraña y se separó de sus amigos mostrando problemas de conducta, pero lo que más inquietó a todos fue que dibujaba compulsivamente, dibujos raros, dibujos donde había personas con cuchillos, niñas sangrando y gritos, algo que comenzó a preocupar a sus padres que no entendían que sucedía con la niña, lo peor sucedió una noche que no regresaba de jugar con los vecinos, un hermano salió a buscarla para cenar , con los niños con los que acostumbraba a jugar, nadie sabía de ella, unos decían haberla dejado en el canal jugando sola, por lo que fue corriendo a avisar a sus padres y salieron todos a buscarla, temiendo lo peor llegaron a esa parte de canal donde era común ver a Jennifer y después de buscarla entre la obscuridad por fin pudieron hallarla, estaba parada entre en zacatal aledaño al canal, estaba completamente sucia y llena de lodo negro apestoso, los padres comenzaron a gritarle y a preguntarle que estaba haciendo ahí. La niña tenía la mirada pérdida y no decía una sola palabra, angustiados los padres la llevaron a su casa, la limpiaron y la acostaron, los hermanos temerosos notaron que la niña no parpadeaba, solo tenía la mirada fija en el techo. La noche transcurrió tensa, los padres no sabían qué hacer, meditaban como harían para ayudar a la niña que de pronto se había vuelto extraña, de pronto un grito de terror los alertaba, esta vez era de la hija mas grande, el grito provenía de afuera y el padre salió para ver que sucedía, la jovencita estaba acuclillada afuera del baño y temblaba señalando la ventana del cuarto de las niñas.
-Ahí estaba, era una muchacha papá, tenía sangre por todos lados-
-¿Que muchacha, donde esta?-
-No se, desapareció cuando me di cuenta que estaba ahí, le pregunte que quien era y me miro y así como la vi, desapareció-
El padre tratando de reconfortar a la asustada y temblorosa jovencita, escuchó del interior de la casa los gritos de la esposa. Ambos entraron alertados y en el interior estaban todos, no hallaban a Jennifer, desesperados salieron a buscarla y uno de los hermanos vio a lo lejos a la niña corriendo en por las calles polvorientas y obscuras de la colonia, todos salieron detrás de ella, cuando por fin la alcanzaron la vieron entrar en un tubo de desagüe del canal donde jugaba, al bajar sus hermanos y su papa, la vieron sentada llorando desconsoladamente, como pudieron la sacaron del lugar y la llevaron a la casa, toda la familia estaba histérica, desconsolada y extrañada del comportamiento de la niña, la cual tenía agachada su cabeza y lloraba silenciosamente.
-¿Por qué haces esto Jennifer?- Pregunto la mama enérgicamente
Después de un rato de silencio, la niña habló entre dientes
-Es la muchacha muerta, ella me habla entre sueños-
-Ya basta niña, quiero que me digas que quieres, que te pasa?-
-La muchacha muerta se llamaba Kimberly, ella me dijo quien la mató-
Al decir esto, todos se quedaron en silencio, recordaron el crimen de la joven del canal y que el asesino no había sido encontrado
-¿Que dices? ¿Quien fue?-
El rostro de la niña cambió, ahora reflejaba una cara llena de ira, alzó la mano en la que apretaba la pulsera de plata que encontró en el canal, y vio fijamente a su papá, que se encontraba en la habitación y lo señalo, diciendo con una voz grave y adulta.
-Fue él, mi papá-

LA MOCHA



1930. Iguala de la Independencia, Guerrero. A la creciente ciudad de Iguala llegó en ese entonces un joven maestro el cual tenía la encomienda de enseñar a varios niños de una comunidad a las afueras de Iguala, muy cerca de la laguna de Tuxpan, en ese entonces las escuelas eran solamente de varones y de grados mixtos por lo que en un solo salón se congregaban decenas de niños de diferentes grados a los cuales este maestro llamado Francisco Salas, enseñaba cada día con ahínco y paciencia, con el paso del tiempo pasaron cientos de niños por el aula mayor de la escuela y de la misma forma fue creciendo hasta que hubo varias aulas en donde tomaban clases niños indígenas e hijos de los jornaleros que vivían en las cercanías de los cerros y la laguna. La ciudad de Iguala y sus alrededores se amplió y con ello comenzaron a llegar gentes de muchas partes de Guerrero entre ellos una mujer que llegó a vivir al pueblo donde Francisco daba sus clases. Crescencia era su nombre y de su apellido poco se sabe.Crescencia tenía el oficio de curandera y hierbera, algunas personas la visitaban con el fin de hacerse limpias y curaciones esotéricas; pero otras conocían la verdadera identidad de la señora; pero callaban por temor de que pudieran padecer algún maleficio que “Chencha” les lanzara. Esta mujer comúnmente visitaba la escuela, sus motivos no eran muy claros; Algunos decían que merodeaba la escuela espiando a los niños, ofreciéndoles dulces y pastes para ganar su amistad y confianza, eso alertó a algunas personas, de la misma forma lo dejaban pasar por el temor, aunque permanecían vigilantes del comportamiento de la mujer. Con el tiempo se hizo de amistad con Francisco el maestro, el cual comenzó a cortejarla, ya que a pesar de todo lo que rumoraba de ella, era muy bonita para la edad que supuestamente tenia y que se decía era mayor que el maestro, cosa que a él no le importó al grado y después de algún tiempo le propuso matrimonio, ante los ojos y las mentes incrédulas de muchos pobladores que le advirtieron al maestro sobre la honorabilidad de esta mujer. Nada impidió que se casara y se le llevara a vivir a su casa que estaba por un lado de la escuela.
Al principio el matrimonio fue como todos los tradicionales, la mujer atendía a su marido y este salía a trabajar casi todo el día para cubrir dos turnos en las aulas. Para llegar finalmente en las noches agotado, cenar, tomarse un té de hierbas que lo hacía dormir plácidamente todas las noches y despertar descansado hasta el día siguiente. Esa era la rutina de la pareja. Entonces y sin que nadie lo notara comenzaron a acontecer algunos sucesos extraños en el pueblo. Muchas personas afirmaban escuchar por las madrugadas el revolotear de unas alas enormes surcar los cielos nocturnos y al mirar o querer descubrir el ave que producía el sonido nunca pudieron observar nada. Poco a poco una época del terror comenzó a azotar al pueblo. Mucha gente decía haber visto una gran ave merodear por las casas en donde había niños y personas enfermas. Las calamidades empezaron también a atormentar a los pobladores y una racha de mala suerte agobio a todos por igual. Aunque nunca desapareció nadie, si comenzaron a enfermarse de males extraños y poco conocidos, que solo la curandera podía sanar.
Hartos de vivir con miedo y con la incertidumbre de ser acechados por algo, los pobladores comenzaron a vigilar los cielos, parcelas y casas, sin descubrir nada importante. Hasta que una noche un viejo velador por casualidad descubrió una escalofriante verdad que involucraba al maestro y su esposa. Sería la mañana de un viernes que el viejo tocó la puerta de la casa del maestro Francisco y este le abrió preguntándole que se le ofrecía. El humilde velador le pidió que lo invitara a pasar y le contaría algo que quizá no le gustaría escuchar; pero que era necesario decírselo. Extrañado, Francisco le permitió entrar y le sirvió un jarro de café, el cual hervía en una olla de barro y lo había dejado previamente su esposa antes de salir al mercado por unas hierbas, situación que aprovechó el anciano para acercarse al maestro.Le contó que la noche previa hacia un rondín por unas calles polvosas de un barrio de indígenas nahuas y que vio algo que le pareció extraño, el conocía los usos y costumbres de los nahuas y vio una humareda que salía de uno de los patios de una vecindad abandonada, al acercarse y en medio de la obscuridad vio que en el interior parecía haber una alumbrada que despedía ese humo y al entrar vio a su mujer haciendo alguna clase de hechicería con hierbas y cosas indecibles, como guajolotes muertos y tripas de los mismos animales, con las que se untaba sangre e inmundicia en el cuerpo desnudo. De alguna forma aquella humareda envolvió a la mujer y luego de un rato un revolotear de alas despejo aquel humo y dejo entrever a un enorme guajolote con una asquerosa cabeza y un cuello de color blanco azulado cubiertos de pliegues y verrugas de color rojo y un par de apéndices que salían de un pico amarillento y daban la impresión de moverse a voluntad. El miedo invadió al viejo velador y salió corriendo de aquel lugar para refugiarse en su casa donde cerró puertas y ventanas por temor a que aquel animal lo hubiera seguido, al rayar el alba lo primero que hizo fue correr a contarle al maestro.
Francisco no dio crédito a las palabras del viejo y se paró molesto de su silla en tanto corría al hombre de su casa, gritándole que no volviera más. Sin embargo esa idea de que su mujer quizá estuviera haciendo cosas extrañas sin que él se enterara lo asaltó todo el día mientras daba sus clases. Había algo en lo que el viejo tenía razón y era que los niños, sus alumnos comenzaron a enfermar de fiebres y diarreas desde que Crescencia había llegado al pueblo y algunos de ellos estaban tan desnutridos que dejaron de asistir a las clases. Sobre todo los niños de primer grado. De la misma forma las personas se quejaban de enfermedades desconocidas que los hacían dormir toda la noche y despertar cansados y sin energía. Al pensar esto último, Francisco tuvo una revelación: El té que le daba su esposa todas la noches y lo hacía dormir “como tronco”. En ese momento sintió náuseas y pesar de que las palabras del velador resultaran ciertas y planeó espiar a su esposa, esa misma noche.
Al llegar a su casa, continuó con la misma rutina para que no sospechara, luego de la cena; la señora le ofreció el té de hierbas con el que comúnmente agarraba el sueño y apenas lo probaba y acomodaba la cabeza en la almohada, caía en un sueño profundo. Así que sin que se diera cuenta, el maestro tiró el contenido del jarro en una macetita que había al centro de la mesa e hizo como que tenía sueño y se fue a acostar, pero todo el tiempo estuvo alerta en lo que hacía su esposa. Seria de madrugada cuando sintió que se levantaba de la cama y salía a hurtadillas por la puerta hacia el pasillo y luego de la misma forma con sigilo abrió la reja que daba al patio. Francisco presuroso se levantó para seguirla y caminó algunos metros en el gran solar de la casa, al fondo en una arbolada y casi oculta se paró viendo al cielo y extendiendo los brazos, después de mucho rato, comenzó a juntar unas piedras redondas para hacer un círculo y encender unos leños para una fogata. Mientras se avivaba el fuego la señora tomo un par de guajolotes y los sacrificó. Después se despojó de su ropa y comenzó a untarse la sangre de uno de ellos, al terminar este repugnante acto, arranco las piernas de la otra ave y las acomodó en una piedra grande, luego continuo con un extraño ritual en lenguas desconocidas y prácticas de hechicería, ante la mirada atónita de Francisco que no podía creer lo que sus ojos veían. Se sintió engañado y triste por haber descubierto que su mujer era una bruja. Su mente aun trataba de darle un explicación y justificar esas acciones, después de todo solo eran cosas raras pero no estaba dañando a nadie, apenas iba a regresar a su casa cuando su mujer empezó a revolcarse en el piso víctima de intensos dolores y antes de que el maestro reaccionara, un grito lanzado por su mujer inundó la noche y los alrededores, ante la mirada de horror y pánico del maestro vio que Crescencia se despojaba de ambas piernas, arrancándoselas con violencia y en medio de gritos de dolor se quedó sin extremidades a la altura de la cadera, contrario a lo que pudiera pensar el maestro, no sangró ni un momento y en cambio, tomó las patas que había cortado del guajolote y las enterró en la carne donde habían estado sus piernas, y la transformación comenzó.
Un vientecillo comenzó a mover las ramas de los árboles y el fuego comenzó a cobrar más fuerza y se levantó para luego apagarse y hacer una humareda que inundó todo el lugar nublando la vista de Francisco, era sofocante y le comenzaron a llorar los ojos de tan intensa humareda, se cubrió como pudo la boca y la nariz para no respirar aquellos humos y apenas podía distinguir a unos metros de él. Poco a poco el humo comenzó a disiparse y cuando lo hizo. El maestro sintió un escalofrío de muerte al ver que su mujer ya no estaba, en cambio una enorme ave con apariencia de guajolote estaba parada junto a los restos de la fogata. El ave comenzó a aletear para tomar el vuelo y así lo hizo, en medio de ensordecedores aleteos y graznidos voló unos metros hacia arriba y se fue al ras de las copas de los arboles perdiéndose de vista en la obscuridad de la noche.
El maestro permaneció atento y luego de ver el siniestro espectáculo se tiró a la tierra y comenzó a llorar su desventura y el haberse enterado que su mujer en realidad era una maldita bruja que hacia el mal y dañaba a sus queridos alumnos y sus padres y quizá hasta peores cosas hacia sin saber. Le dolía el haber estado engañado por años y haber sido utilizado para que Crescencia se acercara a los infantes. Esa era la cruel verdad. Lentamente se incorporó para ver si su mujer estaba ahí o que había pasado y con estremecimiento vio que no quedaban más que pedazos de piel, la fogata apenas encendida y el par de piernas acomodadas en una roca boluda que se calentaba con el calor resultante de la alumbrada para que no se enfriaran. Luego de estar pasmado viendo todos esos despojos, la decepción y la ira se anidaron en su corazón y sin pensar tomó las piernas y todos los restos que había regados y los echó al fuego que se avivó de una manera extraña quemando todo. Iluminado por la lumbre el rostro del maestro Francisco se iluminó de forma siniestra y sonrió con una leve mueca de triunfo. Al ver que todo se consumía se dio la media vuelta y se metió a su casa, sentándose a beber un vaso de Brandy para esperar a que regresara su mujer.
Llegó el alba y Francisco permanecía dormido acomodado sobre sus brazos en una mesa y poco a poco despertó dándose cuenta de la hora y que su mujer no había llegado, un tanto preocupado se paró y se dirigió al lugar de la noche anterior, al abrir la puerta no pudo evitar dar un grito de horror y cayendo sobre sus espaldas miró con pánico que su mujer estaba al pie de la puerta intentando entrar. Estaba desnuda, llena de ceniza y sudor y no tenía ambas piernas. La parte de su cuerpo donde alguna vez estuvieron sus extremidades había un par de huecos cubierto con apenas una delgada capa de piel por donde se reflejaba la carne y el hueso. Aquello era incomprensible para el maestro que no daba crédito a lo que veía sus ojos. La bruja al regresar por la madrugada vería con desesperación que no estaban sus cálidas piernas en la roca para colocárselas de nuevo y le ganó la mañana, su cuerpo al no tener las extremidades se quedó así, lisiado para siempre. Ese fue el castigo que sin planearlo, el maestro Francisco le impuso a su mujer por ser una bruja ruin y malvada. A pesar de todo el hombre seguía amándola y ayudó en lo que pudo a su mujer, la cual estuvo condenada a estar atada en una silla de ruedas de madera por el resto de sus días. La gente del pueblo al ver y saber sobre la discapacidad de la mujer intuyeron que había recibido su justo castigo, luego de saberse su cruel y merecido destino la gente la bautizó como “Chencha la Mocha” y este relato es cierto ya que ella vivía en la misma calle que yo y todos en esa época supieron su historia, que llegó a ser una leyenda. De su destino poco se sabe ya que con el tiempo se dejó de ver en el pueblo y los alrededores. El maestro Francisco continuó con su noble labor de la enseñanza y nadie le pregunto más por Chencha la Mocha.

18 jul. 2018

LAS BRUJAS …


Leyenda de las brujas de Cernegula en Burgos, España

Situada al norte de España en la provincia de Burgos, se encuentra un pequeño pueblo llamado Cernégula. Con poca población y pequeñas casas de campo que se levantan a un lado del carretera, rodeada grandes extensiones de campos verdes y alejada de cualquier centro urbano. Sin embargo famosa por una leyenda peculiar de donde se formaron cientos de historias de brujas como se les conoce en ciertas partes del mundo. Es conocida como el pueblo de las brujas ya que en él se encuentra la famosa charca de las brujas, un punto de reunión durante las épocas del santo oficio en donde llegaban mujeres practicantes de la brujería de todos los lugares cercanos y lejanos a este lugar para practicar “Akelarre” y conciliábulos bruje riles. Esta leyenda toma lugar alrededor del año 1610 en las que y según testimonios de mujeres acusadas de brujería, estos hechos en realidad sucedieron según la crónica del Santo Oficio de aquella época, en el concilio y juicio en que se juzgó a 50 mujeres por el delito de Brujería y pactos con Satanás. Según leyendas de los habitantes de Cernégula, en aquellas épocas existió una joven mujer llamada Enea, la cual a pesar de su pobreza era una mujer bella y amable. Vivía sola en compañía de su abuela, una mujer horrible que maldecía todo el tiempo a lo que fuera que se moviera. De todos era sabido que la anciana practicaba la brujería y se decía que la veían salir de la chimenea convertida en cárabo y surcaba el cielo nocturno. Enea sin embargo era amable con la gente, conocía el arte de la curación por medio de plantas y la respetaban. Pero su destino estaría marcado por la tradición de heredar el poder y los dones psíquicos con los que las brujas se movían en el mundo. El tiempo habría de llegar una noche de otoño en la que seria iniciada y bendecida por el mismo satanás en un conclave brujería dispuesto para eso, no solo ella si no brujas venidas de todos los rincones se reunirían en la charca.
Enea como era joven y amable, conquistó el corazón de un joven pastor de la región, el cual con el tiempo y con atención logró su amor, se veían a escondidas de la gente y sobre todo de su abuela que, comenzaba a sospechar de los tratos que tenia con el joven. Se dice que llegando octubre, comenzaron a llegar mujeres y gitanas al pueblo, en caballo o en carreta se congregaron en aquel lugar, incluso del país Galo venían siniestras mujeres que causaban miedo y furor en la población, por su siniestro aspecto y costumbres asquerosas.
Enea estaba renuente en asistir a la celebración y se negaba a ser iniciada, tenía otras convicciones, además tenia temor por su joven pretendiente, tenia días de no verlo y le angustiaba pensar que se hubiera dado cuenta de su destino y la maldición con la que estaba ligada. Así pues llego la noche, toda la población del pueblo se encerró en sus casas y los cielos comenzaron a obscurecer con el vuelo de murciélagos, cárabos e insectos, en ciertas casas se escuchaban gritos blasfemos y enseguida salían mujeres montadas en escobas por las chimeneas

Mi Historia de terror en la Cruz Roja



Debo decir que no me ha sucedido nada a partir de esa época en donde trabajaba como voluntario en la Cruz Roja, pero hasta la fecha no he podido explicar ciertas situaciones.
En la unidad donde laboraba, siempre sucedían cosas extrañas, se escuchaba como apaleaban arena, se escuchaban pasos, a veces debíamos dormir dentro de la ambulancia y comenzaba a moverse, también a ciertas horas de la madrugada se llenaba la delegación de un olor muy repugnante, que siempre lo achaqué a la poca higiene de algunos compañeros. Incluso, por tales situaciones hacíamos bromas al respecto y hasta bautizamos a nuestro “fantasma” como “La picada” debido a que todo se desencadenó a partir de que llevaron a una mujer que fue apuñalada por su marido y falleció en el lugar. Todo era cotidiano y no nos espantaba en realidad, sólo nos causaba intriga por saber qué era lo que causaba dichos fenómenos. Yo cubría mi servicio los fines de semana por las noches. Los roles de guardia se sorteaban, y mientras uno se quedaba en el radio para cualquier eventualidad, el resto se iba a dormir. Ese día, mi guardia me tocó a las 2 o 3 de la madrugada, no lo recuerdo bien, pero el operador de la ambulancia me hizo compañía, nos encontrábamos jugando cartas y platicando cuando tocaron la puerta. El operador fue quien se levantó a abrir y recibir a un joven de aproximadamente 25 años. Se encontraba en estado de ebriedad y bastante desaliñado. Me dijo un poco alterado que él iba caminando y vio como un automóvil se había accidentado al bajar un puente, pero que al volcarse, había quedado el auto escondido entre un montón de arbustos, que nadie lo iba a poder ver, y que por eso nos iba a avisar.
Como requisito ante cada reporte de accidente se debe levantar un parte por escrito, es decir, tomar los datos de la persona y su descripción de los hechos con el fin de evitar falsas alarmas. Así que tomé sus datos, le di las gracias y se fue….. Me apresuré a despertar a los compañeros a quienes les tocaba salir a servicio y salieron. Obviamente el operador se fue con ellos y yo quedé completamente solo en la delegación.

Pasó el tiempo sin novedades, aproximadamente una hora después me hablaron por el radio para indicarme que ya iban de regreso a la unidad, pues el conductor del auto había fallecido, y en esos casos el levantamiento del cuerpo y demás trámites le corresponden a la SEMEFO.
Cuando llegaron, entraron todos menos el operador, pregunté por él y me dijeron que se había quedado en la ambulancia y volvieron a la recámara para seguir descansando. Pensé que el operador entraría detrás de ellos, pero aún tardó un poco en entrar, me dio curiosidad por saber lo que hacía y salí a buscarlo. Fue cuando lo vi recargado en la ambulancia, fumando un cigarro y con un semblante de miedo. Le pregunté que le sucedía y me dijo:
-¿Viste bien al chico que vino a tocarnos?¿Tienes el parte?¿Cómo se llamaba? – Contesté a todo afirmativamente.
Y me dijo algo que me heló la sangre. Pues no lo vas a creer, pero era el 14 (MUERTO) del accidente. La doctora dijo que la muerte fue instantánea, pues se le rompió el cuello, iba hasta “la madre” de borracho.
Comparamos los dos partes y efectivamente, era la misma persona.
Nunca supe lo que pasó, yo no lo vi físicamente, pero los datos coincidían y el operador si tuvo la experiencia de hacerlo. Aún me cuesta creerlo, pero se los dejo como la anécdota sin respuesta más intrigante de mi vida.

Gustavo


Esto me paso dos meses antes de cumplir mis 16.
Mi tío murió un 4 de agosto de 14, y lo velaron en la casa de mi abuela (yo vivía allí) cuando pasaron días después de su exequias,
( ceremonias que se hacen por los difuntos) mi primita de 3 años todos los días se levantaba llorando a las 3:15 am, (yo dormía con ella), decía que mi tío la llamaba y le decía que me quería a mi. Nunca le preste atención a eso hasta que un día con mis propios ojos lo vi, no era el Gustavo popular, era otro, con cara de tormento. En ese momento todo mi cuerpo se erizo, nunca había visto algo así, me arriesgue y le pregunté que quería, me dijo que la única manera de que el descansara era entregando mi alma. No me contuve, me eche a llorar toda la noche. Le pregunte a mi abuela que me explicara el porque de lo que me dijo mi tío, me dijo que en el momento de que yo nací, mi tío había tenido un accidente y lo único que lo podía salvar era una ofrenda (hicieron pacto con satán) y me ofrecieron a mi.
Me eche a llorar nuevamente. Mi familia se preocupo y me hicieron varios rituales de liberación y eso fue lo mas feo del mundo, vi cosas que no le deseo a nadie que viera, y aquí estoy gracias a Dios, supere todo eso.
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