jueves, 17 de marzo de 2011

Torrecilla del Ducado-Guadalajara

Cuando pensamos en un pueblo abandonado solemos imaginarnos aldeas aisladas al final de un camino, a las que resulta difícil acceder, pero no siempre es así. Torrecilla es un buen ejemplo de ello. El pueblo está bien comunicado, junto a una carretera asfaltada, cuenta con electricidad (al menos la instalación) y sin embargo no vive nadie en él desde hace al menos diez años.



Al acercarnos, podemos divisarlo desde lejos: se encuentra en un altozano junto a la carretera comarcal GU-136 que une Riba de Santiuste y Conquezuela, a unos 500 metros del límite con Soria. Es una región de suaves colinas pobladas de encinas y salpicadas por cultivos de secano, principalmente cereal. Lo único que recuerda que estamos en la Serranía de Guadalajara es la altura, más de mil metros sobre el nivel del mar. Al fondo, sobre el Alto del Chozo, se agrupan en hilera una serie de aerogeneradores que nos recuerdan en qué siglo estamos.


El casco urbano es muy compacto. Todas las casas se agrupan formando una herradura en torno a una pequeña plaza donde está la fuente, en la zona más alejada de la carretera.

En la mayor parte de las viviendas se ha utilizado la piedra para su construcción, aunque se ven elementos discordantes, como marcos de puertas y ventanas de ladrillo, o fachadas enlucidas y pintadas, producto de intentos de mejora hechos no hace tanto tiempo. Se nota que los antiguos vecinos no han perdido del todo el contacto con su aldea y de vez en cuando se pasan por allí a ver cómo está todo.



En uno de los extremos más cercanos a la carretera, frente a una pequeña plaza, se encuentra la iglesia. Está formada por una espadaña triangular de doble campana levantada en sillería y apoyada en una gran nave de planta cuadrada construida en mampuesto de piedra con cubierta de teja. La mitad del perímetro está cercado por un muro y en su interior se encuentra el cementerio. Uno de los flancos de la iglesia está revocado con cemento y sobre él hay una serie de grafitis más propios de los suburbios de una gran ciudad. La iglesia es bastante grande, pero tiene unas proporciones muy poco armoniosas. La espadaña es demasiado baja para un edificio de ese porte y puede que haya sido añadida siglos después de su construcción para reemplazar la original.

 
En general, las viviendas están en buen estado de conservación. A muy pocas les falta el tejado e incluso hay una muy cerca de la carretera que acaba de ser reformada. En total, conté unas sesenta edificaciones, aunque sólo diez no están catalogadas como ruinas en el Catastro.
Aquí termino hablando de este pueblo echando su llave y de vuelta a casa.




Casi todas las viviendas tienen conexión a la red eléctrica y hasta antenas de televisión. En unos de los extremos del pueblo hay una torreta conectada a una línea de media tensión que pasa por allí. Lo que no sé es si efectivamente hay servicio.

2 comentarios :

  1. Simplemente desolador,pero las fotos son muy bellas ,tristes y melancolicas

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    1. Muchas gracias por tu comentario y si las imágenes son tristes y melancólicas y con muchas preguntas sin respuestas, un saludo.

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