viernes, 27 de septiembre de 2013

Castillo de Manqueospese

 
 
"Cuando el amor ha nacido, no se le mata con vilencias;
 que el corazón del enamorado es rebelde y terco en la rebeldía.
Dª Guiomar y yo seguiremos amándonos, y aún más, viéndonos:....¡¡¡Man que os pese!!!...



































 
 
En 1490. Pedro Dávila y Bracamonte, I Conde del Risco, por merced de Juan II de Castilla, capitán del Duque de Alba, inicia la construcción del castillo actual.
Está casado con Elvira Álvarez de Toledo, hija del I Conde de Oropesa Fernando Álvarez de Toledo.
Lo yergue, mimetizándolo con las rocas propias del terreno, que le sirven de apoyo, ignorándose si sobre los restos del anterior o levantándolo desde la nada, en unos terrenos pertenecientes a la Comunidad de Ávila.
Esta recurre, originándose un pleito que obliga a paralizar las obras.
En 1504. Esteban Dávila y Toledo, II Conde del Risco, hijo del anterior, finaliza las obras, en las que se mezclan sillar, sillarejo y mampostería.
El primer recinto defensivo es una barbacana al que se accede por una puerta donde campea el escudo de los Dávila.

Escudo de armas de Esteban Dávila y Toledo.
La puerta está abrazada por dos potentes cubos.
En el recinto interior se distingue con claridad el patio de armas, la torre del homenaje, las caballerizas y un ala donde se supone que estaban las cocinas.
En 1740. De la casa de los Dávila pasa por matrimonio a la de Medinaceli.
Siglo XX. Es bien común del pueblo de Sotalvo, municipio que se divisa desde la fortaleza.
El citado municipio lo permuta al de Mironcillo, a cambio de unos prados y pastizales en el valle.
En 1931. El 3 de junio es declarado Monumento Histórico Artístico. Posteriormente se le declara como Bien de Interés Cultural.

Grabado de Juan Carlos González Fernández

En1975. Es comprado por un particular por la suma total de 1.200.000 pesetas.
Al poco inicia unas obras de restauración. Dota al castillo de pisos de madera para, posteriormente, levantar algunos tabiques con bovedillas de cemento y colocar uralitas en los tejados.
En 1991. La Junta de Castilla y León le paraliza las obras tras informarle que ha sido denunciado por estar incumpliendo la Ley de Patrimonio, vigente desde el año 1986 (1).
Tras incoarle expediente sancionador el afectado recurre dicha sanción en un largo proceso que durará 15 años.
En 2003. La nueva corporación municipal retoma el problema trasladándolo a la Consejería de Cultura.
En 2006. La Consejería de Cultura de la Junta, tras un exhaustivo análisis técnico, aplica la sanción correspondiente, que, caso de no ser abonada, puede conllevar la enajenación del castillo mediante subasta pública (2).
Esta construcción levantada sin autentico fin defensivo y en fecha bastante tardía, es difícil de justificar.


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