12 feb 2012

MI ABANDONO




Tanto tiempo visitando lugares abandonados y no me di cuenta que tenia uno muy cerca de mí.
De él puedo hablar con propiedad, cariño y anhelo.
Fue construida en los años 1960. Una casa  unifamiliar de 6 viviendas para familias numerosas construidas por los propios vecinos.
En una de ellas viví yo junto con mis padres y 8 hermanos más. Vivimos durante muchos años juntos, hasta que a cada uno nos toco volar y hacer nuestra propia vida.
En aquella casa vivimos malos y buenos momentos.
Este abandono no fue por casualidad, todos estábamos casados y mis padres fallecieron… nosotros teníamos nuestras casas.
Recuerdo a mi madre con sus flores, sentada en el patio en verano a la sombra con ese olor a jazmín, que años aquellos… tantas preguntas que me hecho cuando entraba en los abandonos, los recuerdos de aquellos edificios haciéndome preguntas, quien, porque, quien viviría allí?  Yo teniéndolo tan cerca, mi propio abandono, cuando siempre estuvo habitada por muchas personas.
Hoy siento tristeza y pena de verla que se cae y no puedo hacer nada…










































Vieja escalera,
peldaño embriagado de tragos de soledad
olvido entre el murmullo del silencio
aquellos pies agradecidos.


Cada crujido de madera
es el latido de muertos.


En esa casa vieja
donde no vive nadie,
bebes silencio en cada lugar
tenue, desnudo, frío
sucumbe en inercia.


Allí, donde los atardeceres son más grises,
y la lluvia es más triste
abandona casa que exhala inerte
aún moribundo suspiro
y un aliento a polvo.


Las rosas en el florero,
¿dije rosas? ,
-¡Mírame de cerca!
¡Perdón por juzgarte rosa!
eres marchita y sin color,
retrato perdido de flor
fuiste bella, mientras pudiste
te admiro…
fuiste el orgullo de tu mesa,
y amante del florero
tu piel sedosa
y tu rostro de cristal
abrazaron la senectud
en un inevitable final.


Camino a la ventana
En ese húmedo patio
un sauce relata la pena
veo el verde desgraciado de sus ramas
caídas y penosas...
Alguna sabia amiga
Me hablo de su mala suerte


-Escucho melodías
¿un piano? ¿Un violín quizás?,
No! ,es una voz, un canto
de tono y pausa triste,
suave, hace eco en mi
es el zumbido del viento
Que camufla la soledad enferma.


Cada pestañeo,
en este cuarto, ¡parece eterno!,


Las paredes extrañan sus moradores
Los años capataces castigan soñadores
Como la lluvia en la ventana
En la noche y a contra luz
Cae lentamente y a momentos
marcando el sinuoso trayecto impredecible
De la vida misma en su pálido estallido
Como una muerte silenciosa
Sucumbe allí, frágil en su penumbra se desvanece

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