27 mar 2018
20 mar 2018
19 mar 2018
18 mar 2018
10 mar 2018
Otro pueblo mas muerto
La soledad es silencio en sus calles y casas,
el viento mece una puerta destartalada.
Las risas de los niños ya no se oyen,
ni los ladridos de los perros,
ni el canto de los gallos, al despertar el alba.
Es como un cementerio; los nichos: las ventanas,
tumbas: las puertas, balcones - sin tiestos, sin flores-.
Un viejo arado -esqueleto al sol- surca la soledad
con su reja oxidada, al paso de su existencia vana.
En la torre de la iglesia un nido vacío;
las cigüeñas han huido de tanta soledad,
de tanto hastío;
la cruz del campanario
medio tumbada, vencida por el descuido.
Las paredes, encorvadas, soportan tejados
violados
por lluvias y hielos, por raíces de plantas
que se encaran, insolentes, al cielo.
Las calles -empedradas- con musgos alfombradas,
flores, y huellas borradas...
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)




























































































